Capítulo Ocho: De un cumpleaños extraordinario y un pequeño ataque de pánico. Danila. La mañana del día de mi cumpleaños, inició como cualquier otra. Y con eso me refiero, a que Liam se coló por mi ventana para ser el primero en felicitarme—como lo hacía cada año desde que nos conocimos en el jardín de niños—y luego trataría de hacerme caer en alguna de sus bromas tontas. —¡Feliz cumpleaños, Dazzila! —gritó Liam en mi oído, buscando asustarme, pero no contaba con que yo ya me encontraba despierta. Esperé a que hiciera su ridículo espectáculo de enseñarme su camiseta, estampada con la peor foto que logró captar se mí a lo largo de este año—otra de sus tradiciones—, dónde se mostraba una imagen de mi rostro, luciendo agitado y sudoroso luego de una carrera. Nada sexy. Luego vino la t

