Capítulo Cinco: De un gran concierto y conociendo a Cole.
—No veo necesidad de que deba vestirme de esta forma —dije, por enésima vez desde que Van me mostró el conjunto que quería que usara hoy en la presentación de Black Wings.
La realidad de ese hecho aún me sorprendía.
Tendría a mi banda favorita frente a frente, podría tocarlos. Abrazarlos.
Secuestrarlos y mantenerlos sólo para mí.
Eso último solo lo pensaba. No planeaba llevarlo a cabo.
No todavía, por lo menos.
Volví a la realidad, cuando Van insistió en que debíamos vestirnos muy bien para la ocasión.
Bien en el idioma Van, era en vestirme a mí con ropas provocativas que ella no se atrevía a usar.
No entendía esa obsesión que tenía de usarme como su muñeca personal y vestirme a su antojo, pero de verdad lo disfrutaba.
La mayoría del tiempo.
Observó el short oscuro y las largas botas que había elegido para mi y negó, dándose cuenta que era una mala idea tratar de convencerme de usar eso.
—Tienes razón ¿Qué quieres usar entonces? —preguntó mientras volvía a su enorme armario a buscar algo más para mí.
Habíamos acordado vestirnos en su casa y salir de ahí directamente al concierto.
Los chicos nos iban a encontrar en la entrada del Stadium Qualcomm.
No querían tener que pasar por la tortura de observarnos elegir conjunto tras conjunto antes de estar listas.
Sus palabras, no las nuestras.
—¿Aún tienes la blusa que te dí para tu cumpleaños? —cuestioné , siguiéndola dentro de su muy ordenado closet.
Van rebuscó entre sus cajones, hasta dar con la negra camiseta antes de entregármela.
—Tienes que cuidarla con tu vida —me advirtió, para luego pasarme unos ajustados vaqueros oscuros.
Definitivamente, esto si era algo que usaría para un concierto de la banda.
Me quité la bata que había estado usando durante todo el proceso de selección de ropa y me vestí rápidamente, tomando unas bailarinas color borgoña para darle algo de color a mi atuendo.
Mi cabello estaba teniendo un buen día, por lo que decidí dejarlo suelto.
Me acerqué al espejo para ponerme un poco de rímel y Van se detuvo a observarme.
—Te ves fantástica. Pareces una chica ruda, incluso —bromeó, esponjando un poco mi cabello.
Cuando estuvo satisfecha, se alejó de mi y recogió la ropa descartada de su cama.
Van tenía una obsesión por el orden y el control un poco rara.
Luego de darle un toque de color a mis labios, decidí que estaba lista.
Ajusté un poco la camiseta, ya qué me quedaba algo holgada y sonreí al ver la inscripción en esta. Tenía las alas negras que simbolizaban a la banda y escrito en letras góticas blancas: Future Mrs. Brooks.
Van se quedaba con Ethan y yo con Cole. Un trato completamente justo.
Pero esta noche había olvidado mi hermosa camiseta que simbolizaba mi amor por Carter, así que me tocó reemplazarle con Ethan.
Sólo esta noche.
—Wow... Dani, estás... wow— habló Vanessa cuando salió del vestidor con su atuendo listo.
Llevaba un vestido ajustado n***o con un escote en forma de corazón, con medias de mallas agujeradas y botas hasta la mitad de la pantorrilla sin tacón. Sus ojos miel tenían un efecto ahumado gracias a las sombras oscuras que había aplicado y había usado un tono rosa para sus labios.
Se veía sexy.
Nunca la había visto así vestida.
—Eres la gemela caliente de Vanessa, ¿cierto? ¿Dónde has dejado a mi chica? —la molesté, ganándome un sonrojo en sus mejillas.
Era increíble lo tímida que podía ser algunas veces.
Salimos de la habitación y nos despedimos de su madre en nuestro camino a la cochera, prometiendo volver temprano y comportarnos durante el concierto.
O por lo menos intentarlo.
Eso último sólo lo pensé, ya que la señora McLean tenía ciertos problemas con sus nervios y pensar en su bebé haciendo algo indebido, podría ocasionar un ataque de pánico.
Ya en la cochera, observamos nuestros autos, tratando de decidir en cuál irnos.
—¿El viejo volvo de Danila o el sexy Audi de Vanessa? —dijo Van, señalando los vehículos estacionados en su garaje.
Me ofendí por el mal trato que sufría mi querido auto por parte de mis amigos.
Puede que sea viejo, pero lo compré con mis ahorros y es un logro mío.
—¡Eh, que estoy aquí! Bien que te servías de él cuando no tenías licencia —dije y me acerqué a su Audi.
Era mejor ir en su auto, ya que el mío no tenía suficiente gas para el viaje de cuarenta y cinco minutos y así podía beber algo sin preocuparme de conducir luego.
—Mi sensual auto, será —dijo acomodándose en su asiento de conductor. Yo hice lo propio, ajustando el asiento, que se encontraba a kilómetros del salpicadero—seguro por culpa de las largas piernas de Oliver—y me coloqué el cinturón de seguridad, lista para el viaje.
La emoción prácticamente me hace saltar en el asiento.
—¡Ánima este auto, nena! —le exclamé a Van y ella se acercó a su teléfono, encendiéndolo.
Cuando las primeras notas de Wiggle de Jason Derulo ft Snoop Dogg, inundaron el auto, ambas comenzamos a sacudir nuestro trasero en el asiento y a cantar la letra a todo pulmón.
Cantamos cada letra, después de eso, hasta que el reproductor se detuvo en una melodía conocida. El ritmo lento y sensual de All your secrets de Black Wings llenó el auto, y la voz ronca y profunda de Cole comenzó a cantar, hipnótizandonos con la letra.
Nena, quiero ver todo lo que hay bajo esa ropa.
Quitar todo lo que te cubre y dibujar el mapa de tu cuerpo.
Ver tras esa fachada de niña buena a la sucia mujer que ocultas.
Descubrir que puedes ser mala. O simplemente ser mala conmigo...
Mi cuerpo arde por ti,
Mis manos quieren rasgar a través de cada capa,
Y revelar todos tus secretos,
Todos tus secretos...
Eres lo único que puede salvarme, pero sólo podrás hacerlo sí me muestras todos tus secretos.
Los quiero todos para mí.
Ayer dijiste que me querías,
pero, nena, algo roto no puede ser amado.
Te mostraré que te necesito sí prometes quédarte...
quédate solo esta noche,
Porqué no quiero dormir solo...
Mi cuerpo arde por ti,
Mis manos quieren rasgar a través de cada capa,
Y revelar todos tus secretos,
todos tus secretos...
Eres lo único que puede salvarme, pero sólo podrás hacerlo sí me muestras todos tus secretos.
Los quiero todos para mí.
Oh... nena,
te deseo, cariño,
muero por ti,
pero tú sigues huyendo,
escondiendote de mí...
Nena, muestrámelo todo,
Será nuestro secreto,
Mi mejor secreto...
Mi cuerpo arde por ti,
Mis manos quieren rasgar a través de cada capa,
Y revelar todos tus secretos,
todos tus secretos...
Eres lo único que puede salvarme, pero sólo podrás hacerlo sí me muestras todos tus secretos.
Los quiero todos para mí.
Los quiero todos para mí...
La canción terminó con el suave rasguido de la guitarra de Kora, sacándonos de esa atmósfera sensual en la que entrabamos cada vez que escuchábamos esa melodía.
Era un tema tan s****l y atrayente, que casi se sentía como sí Cole te rogara por tus secretos, cada vez que la escuchabas.
Luego de eso, Only girl de Rihanna nos devolvió al estado de ánimo anterior y volvimos a cantar como locas.
******
—Esas chicas son calientes —dijo Liam, señalándonos, sin percatarse que se trataba de nosotras.
Su—no tan disimulado—tono de voz se escuchaba por encima del ruido del lugar.
—Esas chicas nunca les prestarían atención, idiota —dije cuando ya nos encontrábamos a su lado.
Vanessa corrió a los brazos de Oliver y él le dio un corto beso en los labios, pasando un brazo por su pequeña cintura, para acercarla más a él.
—Habla por ti misma, mujer. Yo le presté atención al más atractivo de los Benson —dijo Van, sus palabras sacando a Liam del estado de conmoción en el que se sumió, luego de ver nuestros atuendos.
—Primero que todo, Wow... chicas, estan impresionantes. En serio, ni siquiera las reconocí y en segundo lugar, ¡Estas ciega, mujer. El Benson más atractivo soy yo! —dijo señalándose y flexionando sus bíceps, para darle más veracidad a sus palabras.
Oliver le enseñó el dedo medio y volvió a besar a mi amiga, reafirmando que Van había elegido al mejor de los Benson.
Luego de que logramos que Van y Oliver se separaran lo suficiente para poder caminar dos pasos, nos dirigimos a la cola para entrar al estadio.
Aún no podía creer que vería a Cole y tendría la oportunidad de abrazarlo tan fuerte, como siempre lo imaginé.
La fila se movió rápidamente, gracias a la gran cantidad de taquillas que estaban funcionando esa noche y en medio de bromas a la pareja melosa que conforman nuestros mejores amigos, Liam y yo pasamos el tiempo.
Cuando fue nuestro turno, entregamos nuestros boletos y a Liam y a mí nos fue entregada una banda que colocamos alrededor de nuestra muñeca, que indicaba que teníamos pases para los camerinos.
Pase para robarme a Cole Carter, si señor.
Entramos a la arena, la cuál se encontraba casi totalmente llena e inmediatamente el ambiente del concierto nos alcanzó.
Observé a mi alrededor, sonriéndole a un par de Wingers en nuestra fila y noté que en las graderías se podían ver los cientos de cárteles hechos por los fans para que sus ídolos las notaran.
Avanzamos hasta nuestros lugares, los cuales eran muy buenos—gracias a la generosa donación de nuestros padres—, deteniéndonos en la segunda fila.
Si estiraba mi mano, casi podría tocar el escenario.
—¿Quieren algo antes de que la locura empiece? —preguntó Oliver y Vanessa y yo pedimos perritos calientes con soda y Liam decidió ir con él para ayudarlo con la comida.
—¿Crees que deberíamos sacar ya el cártel? —preguntó Van, señalando la gran cartelera que ella y Liam habían hecho esta mañana.
Negué con la cabeza, porque aún era muy pronto.
El cartel tenía escrito en letras grandes, la provocadora frase de:
¡La batería no es lo único que haces vibrar cuando la tocas, Ethan!, que Vanessa había insistido en hacer en contra de toda protesta de Oliver.
—Danila, me siento celosa por tu camiseta —dijo, luego de un rato.
Reí por el pequeño mohín que formaron sus labios.
—Sé que Ethan es todo tuyo. Mi plan es hacer que Cole se enamore a primera vista de mí —dije, haciéndola reír también.
Luego de eso, nos tomamos un par de fotos antes de que los chicos llegaran cargados de comida.
Van tomó los perritos calientes y yo la bandeja de nachos con queso. Se veía apetecible y me arrependí en ese instante de sólo haber pedido un perrito caliente.
Liam se sentó a mi lado y prácticamente me arrebató los nachos de las manos empezando a comerlos enfadado.
Ignoré su enfurruñamiento y le di un gran mordisco a mi perrito, tragándome casi la mitad del alimento para luego beber un trago de mi soda.
—¿Qué le paso a la Diva? —le pregunté a Oliver, señalando a Liam, él cuál prácticamente estaba haciendo pucheros mientras comía.
—Quiso ligar con una chica y ella lo botó —dijo encogiéndose de hombros y luego se puso a hablar entre susurros cariñosos con Vanessa.
Esos dos y su cursilería, pienso.
—Estás perdiendo el toque, Benson —empujé el hombro de Liam con el mío para atraer su atención y él me lanzó una mirada irritada.
Me ignoró luego de eso, por lo que terminé mi perrito y me tomé todo el refresco, dispuesta a robarle un par de nachos a Liam. Se quejó, pero hice mi puchero de niña buena y el rodó los ojos antes de poner la bandeja a mi alcance.
—Ella ni siquiera era atractiva —dijo tratando de salvar su dignidad luego de que termináramos de comer.
—Sí eso te deja dormir —contesté riendo y él pico mi costado, haciéndome cosquillas.
Tomamos más fotos del grupo y un par con algunas Wingers, mientras escuchábamos a la telonera cantar sobre un chico de ojos verdes que aún tiene su corazón.
Luego de unos minutos, las luces del escenario se apagaron, indicando que el recital iba a comenzar.
Vanessa y yo entramos en modo fangirl y comenzamos a chillar cuando el inconfundible rasgueo de la guitarra de Kora comenzó a sonar. Una luz blanca se encendió en la esquina del escenario y ella empezó a ascender por una plataforma, tocando las primeras notas de I'm not a prince.
Otra luz se encendió en el centro del escenario y Ethan ascendió, inundando el estadio con el familiar golpeteó de su baquetas contra la batería.
Un sonido conocido comenzó a escucharse, cuando la tercera luz se encendió y Kora toco su bajo con entusiasmo.
El estadio vibraba con la anticipación del estallido.
El cuál no tardó mucho en llegar.
Todas las luces del escenario se encendieron y el estadio entero estalló en gritos al ver a Cole Carter parado en medio del escenario, sin camisa, mostrando su perfecto cuerpo sin tatuajes (visibles) que lo hacía tan apetecible.
Acaricia el micrófono como sí se tratase de una amante y joder, que fue caliente.
Todo el estadio se encuentra envuelto en el hipnótico hechizo de Cole Carter.
Y luego empieza a cantar... Y podría jurar que mis bragas desaparecieron mágicamente.
No soy lo que buscas.
No tengo la sangre azul.
Nunca me quedó más de una noche.
Ni me interesa intentarlo.
No busco a la damisela, que vea dentro de mí.
Porque en mi interior, no hay nada que ver.
Vacío.
No soy el príncipe que esperas, pero puedo darte algo que él no.
La libertad de una noche sin nombres.
Llena de misterios por descubrir.
Sientate a mi lado y nadie lo sabrá jamás.
Pero no olvides que mañana, somos dos desconocidos,
porque no soy ese príncipe...
No soy el príncipe.
No soy la clase de hombre,
que se queda en un lugar.
Voy de bar en bar, buscando la belleza de una desconocida...
y lo que ella quiera dar.
No hago promesas ni le miento a ninguna, siempre digo la verdad...
Soy el chico que ocultas a tus padres... Soy tu sucio secreto,
pero a mi no me importa,
Porqué...
No soy el príncipe que esperas, pero puedo darte algo que él no.
La libertad de una noche sin nombres.
Llena de misterios por descubrir.
Siéntate a mi lado y nadie sabrá lo jamás.
Pero no olvides que mañana, somos dos desconocidos,
porque no soy ese príncipe...
No soy el príncipe.
Chica, no intentes cambiarme, porqué te llevarás una decepción, intentando encontrar algo que no tengo ...
Sí, no tengo nada para ti...
No soy el príncipe que esperas, pero puedo darte algo que él no.
La libertad de una noche sin nombres.
Llena de misterios por descubrir.
Sientate a mi lado y nadie sabrá lo jamás.
Pero no olvides que mañana, somos dos desconocidos,
porque no soy ese príncipe...
No soy el príncipe.
Ese príncipe que esperas... no está en mí.
Cole abrió sus ojos cuando finalizó la canción y los clavó en los míos, como sí—a pesar de tener los ojos cerrados durante toda la interpretación—hubiera estado viéndome todo el tiempo.
Una corriente eléctrica atravesó mi cuerpo, ante la intensidad de sus ojos verdes, terminando la última nota de la canción.
El aire entraba de manera pesada a mis pulmones, con cada segundo que pasaba bajo el hechizo de su mirada.
—¿Cómo lo están haciendo esta noche? — cuestiona haciendo que las Wingers griten en respuesta. Él ladea una sonrisa, sabiendo el efecto que tiene en la multitud—Me alegra que estén pasando un buen tiempo. ¿Qué tal sí nos movemos a algo más rápido, Ethan?
—Jodidamente apoyo esa moción —el baterista ríe, provocando que Van suelte un chillido que bien podría haberme dejado sorda.
—¿La la f**k you? —cuestiona Kora y Liam se aferra a mi brazo, atrayendo mi atención.
—¿Cómo es que esa mujer es tan caliente y sigue soltera? —pregunta, embelesado con Kora.
Eso me hizo reír, mientras la nueva canción empezó, haciendo que la multitud se animara a cantar sobre mandar a la mierda los problemas.
Y los ojos de Cole no se alejaron de los míos durante el resto del concierto. Casi se sentía como un concierto privado.
Sin embargo, al parecer sólo yo notaba eso, ya que Vanessa y Oliver cantaban cada una de las canciones y Liam intentaba hablar con la chica que tenía a su lado, la cual no le prestaba mucha atención, debido a que estaba idiotizada por Cole, como el noventa por ciento de las mujeres que estábamos allí.
Finalizaron con U choose me y se despidieron de los fans, anunciando que el nuevo álbum saldría en la próxima semana.
Justo en el día de mi cumpleaños.
Eso es tener suerte.
Van y yo nos quedaríamos para el M&G con la banda, porque Liam le había cedido su pase a los camerinos, mientras que ellos se irían a casa.
Después de un intercambio en el que logramos convencerlos de que podríamos conducir perfectamente luego de salir del encuentro con Black Wings, se despidieron de nosotras de manera reticente, haciéndonos prometerles que los llamaríamos inmediatamente que llegáramos a casa.
Paranoicos.
Mis manos temblaban debido a los nervios.
—¿Danila Kudrova y Liam Benson? —preguntó una chica bajita y algo regordeta con una camiseta en la cual se leía: logística.
—Aquí —dije levantando la mano. Ella miró a Vanessa confundida, por lo que proseguí —. Liam se enfermó del estómago, por lo que mi amiga va a entrar con su pase —dije señalando a Van, quien mostraba la manilla de backstage en su mano y el carnet que nos señalaba como ganadores del concurso.
Ella solo se encogió de hombros y nos hizo una señal con la cabeza para que la siguiéramos.
—Tendrán veinte minutos con los miembros de la banda, luego de eso, les entregaran obsequios y yo pasaré por ustedes y las llevaré a la salida —nos explicó y empujó una puerta.
Inmediatamente el olor del alcohol, mezclado con el humo de los cigarrillos, invadió mis fosas nasales, haciéndome torcer el gesto.
Caminamos dentro y los chicos de la banda se encontraban diseminados por el lugar. Kora estaba sentada en una mesa, alejada de los chicos y bebiendo de una botella de vino, Daniel se encontraba tirado en el piso, fumando un cigarrillo, mientras que Ethan se había adueñado del brazo del sofá y miraba algo en la pantalla de su móvil.
Cole por el contrario, se encontraba apoyado en la pared de la esquina mirándonos.
Fijamente.
—Muchachos, estos son los ganadores del concurso de la portada —anunció la chica de logística, prácticamente empujándonos dentro y salió del cuarto, dejándonos solas con ellos.
—Hola, chicas —dijo un muy animado Daniel, supongo que algo achispado por el vino.
Eso fue suficiente para que Vanessa y yo chillaramos como una par de locas.
Kora nos miró con curiosidad mientras corríamos a abrazar a un sorprendido Daniel, el cuál nos respondió el abrazo de inmediato, riendo por nuestro entusiasmo.
Ethan se acercó a nosotras e hizo un puchero que por poco hace que Van se derrita en un charco de babas en el suelo.
—¿No hay amor para el m*****o más sexy de la banda? —extendió sus brazos y esa fue toda la invitación que necesitamos, para apretujarlo en nuestros brazos.
Kora nos saludó de manera cordial, con la habitual frialdad que la caracterizaba y Cole nos dio un leve asentimiento de su cabeza a manera de reconocimiento.
Me moría por abrazarlo a él también, pero nada en su cuerpo gritaba que sería una buena idea.
Aprovechamos para tomar muchas fotos con los chicos, y sorprendentemente, Kora se relajó un poco, haciendo un par de chistes sobre la nariz de Ethan.
Se notaba la camaradería de una familia. Y eso es lo que eran, luego de pasar tantos años juntos.
—Así que ... —habló Ethan mirando mi camiseta.
—Danila Kudrov — mrespondí y en ese momento, Cole decidió unirse a nosotros.
—Vanessa McLean —soltó Van, cuando Ethan la miró, esperando que ella dijera su nombre también.
No la juzgué por actuar de esa forma. Ethan Brooks estaba en modo señor sonrisas con ella, obviamente sus nervios estarían a flor de piel.
—Chica topless —dijo una voz ronca en mi oído, sobresáltandome.
—¿Qué? —cuestioné ligeramente confundida, tratando de no enloquecer por la cercanía de Cole— ¿Cómo me llamaste? —finalicé.
—¿Tan rápido te olvidaste de mí? —dijo, intentando sonar juguetón, pero en realidad su voz te seducía completamente.
—No entiendo a que te refieres —contesté, la confusión era evidente en mi voz.
Siguió mirándome, hasta que la claridad vino a mi mente.
—¡Eres el mirón pervertido de la playa! —grité, haciendo que el resto nos mirara.
—¿Él es el pervertido que perseguiste? —preguntó una curiosa Vanessa.
—Y rompió el vidrio de mi auto con una roca —aclaró también Cole, haciéndose el gracioso.
—¡Te lo merecías! ¡No puedes andar por allí viendo los pechos de los demás! —dije un poco demasiado alto.
—¿Puedes culparme? Son unos hermosos pechos y estaban a la vista, no pude evitar mirarlos —replicó como sí no fuera nada del otro mundo.
Cuando dijo hermosos pechos, sentí como los colores se subieron a mi rostro.
—¿Qué fue lo que pasó? —preguntó Daniel, entretenido por el intercambio.
Vanessa comenzó a explicarles todo el asunto y sentí como una mano se envolvía en mi brazo y tiraba de mí, sacándome del camerino.
—¿Qué crees que estás haciendo? ¿Por qué me sacaste de esa forma? —me solté del agarre de Cole y lo miré, a la espera de una respuesta.
—Quería hablarte sin todas esas personas alrededor, mi aire —dijo pasando sus dedos por mi mejilla, haciéndome estremecer.
¿Qué le pasaba?
—¿Acaso estás drogado? —pregunté, mirando sus ojos en busca de una señal que me dijera que no se encontraba en sus cinco sentidos.
—No, mi aire. Tú no me digas eso. No seas como el resto —dijo cripticamente. Otra vez me llamo mi aire.
Tal vez no recordaba mi nombre.
—Soy Danila —dije extendiendo mi mano.
Él me miró de nuevo, con esos ojos que querían desnudar mi alma y estrechó suavemente su gran mano con la mía.
—Soy Cole, mi aire. Encantado de conocerte —dijo lentamente, tardando un poco más de lo normal sosteniendo mi mano.
—Ahora, ¿qué es eso que querías decirme sin todos los demás? —indagué queriendo un poco de claridad por su actitud.
No es que me quejara por estar a solas con él, en realidad.
En respuesta, Cole recostó su espalda contra la pared detrás de él y se deslizó hasta quedar sentado en el suelo.
Lucía muy agotado.
Fruncí el ceño preocupada.
Imité sus movimientos, quedando sentada frente a él y estiré mis piernas en el pasillo, las cuales empezaban a doler debido a estar tanto tiempo de pie.
Al día siguiente, correr en la pista sería una tortura.
—Eres vibrante. Llena de vida. Me resultaste intrigante. Y el hecho de ser la señorita Topless, sólo te hace más enigmática para mí —dijo y volvió a mirar mi camiseta. Un músculo tembló en su mandíbula cuando esta se tensó y cuando sus ojos volvieron a encontrarse con los míos, ardían.
Parecía estar furioso.
»Sin embargo, noto que tú preferirías estar en otro lugar —finalizó, siendo desagradable.
—¿A qué te refieres? —pregunté confundida.
Él señaló mi camiseta con rabia.
—Eso... deberías estar intentando ligar con Ethan, en lugar de perder el tiempo conmigo.
Eso me hizo perder la paciencia. Puede que sea mi cantante favorito, pero no iba a tolerar que se comportara de esa manera tan desagradable conmigo.
—Eres un completo idiota. Tú me sacaste de ahí para tener esta extraña conversación. Podría estar pasando un buen tiempo con los otros ahí dentro en lugar de estar aquí... —fue todo lo que dije antes de caminar dentro del camerino de nuevo, dejando a Cole con una expresión sorprendida en su rostro.
Vanessa se encontraba en una animada conversación con Daniel y Ethan mientras que Kora no se veía por ningún lado.
—... y entonces, Danila obligó a Liam a quitarse sus pantalones, y a Ollie su camiseta, y entró al baño de hombres a orinar —Ethan y Daniel me miraron sorprendidos y luego estallaron en carcajadas.
—¿Qué? La fila para el de mujeres era infinita y estaba a punto de tener un accidente —me defendí, recordando ese momento.
Habíamos ido a un concierto de Bruno Mars con los chicos y necesitaba con urgencia ir al baño. La fila del sanitario de mujeres de mujeres era interminable y la de hombres era casi nimía. Liam dijo que no me dejarían entrar por ser mujer, por lo que decidí vestirme como un chico. Me puse los pantalones de Liam y la camiseta de Oliver y entré al baño sin ser molestada.
Van nunca había superado eso y siempre que conocíamos a alguien nuevo, le tenía que contar la historia.
—Eres dura, chica. Me gusta —dijo Ethan luego de calmar su risa.
—Y eso que no conoces el resto de mí —dije coquetamente. Vanessa pellizco mi brazo y yo le guiñé un ojo.
—Ethan, Detente. Ahora —habló Cole de manera autoritaria, sobresaltándonos a todos.
Ethan intercambio una extraña mirada con él antes de responderle.
—Está bien, hombre. Es toda tuya —dijo alzando sus manos, indicando que se alejaría.
Antes de poder replicar que no era un objeto que poseer, la puerta del camerino se abrió, haciendo que todos miráramos en esa dirección.
—Chicas, terminó el tiempo. Vamos, las acompañaré a la salida y les daré sus obsequios —nos interrumpió la chica logística.
Van y yo nos despedimos de la banda, con una mezcla agridulce de emociones en ese momento.
Luego de otra ronda de abrazos—el de Cole fue un poco raro—, al fin seguimos a la chica fuera del camerino, de manera reticente.
Necesitábamos mínimo toda una vida al lado de esa banda que tanto nos había dado.
—Una copia del nuevo álbum Homeless, una camisa firmada por Black Wings y la biografía la banda —dijo entregándonos los paquetes.
No me sorprendí por el nombre del álbum, ya que la banda siempre se había caracterizado por añadir el less a todos sus títulos.
Era un poco triste el hecho de que sintieran que algo le faltaba.
Luego de eso, la chica se despidió de nosotras, deseándonos una buena noche.
Van y yo caminamos rápidamente rumbo al estacionamiento, sin dejar de parlotear sobre nuestro encuentro con la banda.
Alguien se aclaró la garganta detrás de nosotras, haciendo que ambas soltáramos un grito debido al susto.
—¿Quieren que las acompañé a la salida? —dijo Daniel amablemente, sonriendo por nuestras reacciones.
Nosotras aceptamos encantadas y él caminó a nuestro lado, sonriendo de vez en cuando por nuestras palabras.
Nos detuvimos frente al auto de Vanessa y él se despidió de ella, luego de abrirle la puerta como todo un caballero.
—¿Puedo tener tu número de teléfono? —me preguntó en un susurro, mientras abría la puerta del copiloto para mí.
Me sorprendió un poco, ya que es del dominio público que sus gustos se limitan a los miembros de su mismo género, pero tal vez sólo lo pidió por ser amable.
Sea cual sea la razón, escribí mi número en su mano, porqué había dejado su móvil en el camerino.
Me dio un beso en la mejilla y se despidió de nosotras, deseándonos un buen viaje.
Toda la experiencia fue un tanto surrealista pero fue de lejos, la mejor noche de mi vida hasta el momento.
El camino de regreso fue silencioso, porque ambas nos encontrábamos muy cansadas para hablar o poner música siquiera.
Cuando llegamos a casa de Vanessa, ella se encargó de avisarle a los chicos que habíamos llegado bien antes de desvestirnos y quitarnos el maquillaje.
Caímos rendidas luego de eso, mis sueños plagados de la intensa mirada de Cole Carter mientras cantaba de nuevo todas esas canciones de la banda sólo para mí.