Ese mismo día, horas más tarde dejamos la cabaña trasladándonos con mis abuelos maternos a su casa, mi abuelo insistió en hacer conducir a Camillo y se sentó en el asiento de copiloto, dejándonos a mi abuela Sophía y a mí en el asiento trasero. No me gustó mucho la idea porque quería estar con mi viejo verde, como le decía a Camillo para hacerlo rabiar, porque en verdad estaba loca por él, me encantaba rozáramos nuestras manos, tenerlo cerca y descubrir todas esas sensaciones con él, me traía de cabeza. Además, desde tempranas horas de la mañana no habíamos podido hacer cronchi cronchi, porque estábamos preparando la comida para mis abuelos y yo ya estaba demasiado necesitada, lo siento, pero desde el momento cuando descubrí el sexo no había nada más atractivo para mí. Suspiré con resi

