Capítulo 4

1668 Words
¿En serio estoy dentro del autobús? ¿Hacia dónde iré? Y lo más importante de todo, ¿por qué carajos estoy haciendo todo esto? En mis diecisiete años de vida nunca me había trepado a un autobús, para eso tenía afortunadamente a Heath. Imito lo que hace Harry, me agarro de un asiento y de un fierro localizado en la parte superior. Espero poder sentarme pronto. - ¿Primera vez que viajas en autobús niña rica? - No me llames así... Y sí. Es la primera vez que lo hago. - ¿Por qué no mejor aprovechas que el semáforo está en rojo y te bajas? Después no te llevare a casa _________. - Si tienes moto ¿por qué tomas el autobús? - La deje en mi casa hoy. Vamos, no es tan malo. En realidad, si lo es, en serio, baja. - Tú no me mandas. - Aunque no lo creas, lo digo por tu bien _______, dudo que sepas en dónde bajar después, te perderás y serás una damisela en apuros. - Cuando creo que no puedes ser más idiota encuentras una nueva manera de sorprenderme y demostrarme que sí lo puedes ser. - Disculpa ¿me lo dice la chica que se ha subido a un autobús sin saber exactamente por qué? - No tiene caso seguir discutiendo contigo, Harry – digo poniendo mis ojos en blanco, puedo notar que sonríe de una manera extraña al verme. Siento un ruido extraño y el autobús se pone en marcha, vaya que es rápido. No me puedo sostener bien, me voy resbalando con cada movimiento que hace, Harry se ríe de mi todo el trayecto. Vaya estúpido. - Mira, ahí hay un asiento- me indica y lo tomo- sí que eres orgullosa ¿no? - No me ibas a dejar con la palabra en la boca. - Como digas. - ¿No quieres que lleve tu mochila? - Y yo soy el bipolar- dice sonriendo- vale, pero ten cuidado. - ¿Tu casa está muy lejos? - Algo… - ¿Por qué estabas en ese lugar? - ¿Acaso te importa? Me quedo callada. Él tiene razón, ¿por qué le hago estas preguntas? Es su vida, no debería de importarme ni lo más mínimo que haga. Llevamos casi cuarenta minutos en silencio, pero sigue a mi lado. Me hace sentir incómoda. Veo que va hacia la puerta. - ¿A dónde vas? - A mi casa, ya te lo dije. - ¿Y yo? ¿A dónde iré? No me puedes dejar acá. - Te dije que no subieras _______ y también te advertí que no te llevaría a tu casa. - Oye espera- digo parándome, no me agrada la idea, pero, aunque sea él sabe dónde estamos y podría de alguna manera ayudarme a llegar a casa, es mejor eso que seguir en el autobús sola. Estamos a punto de chocar con otro vehículo y el autobús frena de repente, me tropiezo y Harry me sostiene para evitar que caiga. - Las princesas no deben subir a autobuses donde va la gente común- dice sonriendo, estamos muy cerca, cuando pensaba en Harry Styles siempre sentía miedo, incomodidad, cólera. Pero en estos momentos siento cualquier cosa menos eso. Nunca me di cuenta que sus ojos más que intimidar son cautivantes. Maravillosos. Únicos. Se relame los labios y mi atención se deriva a estos. Se ven tan suaves, tan rojos, demasiado besables. Es como si el tiempo se hubiese detenido por unos segundos, cuando nuestras miradas se conectan. Oh wow. Qué extraña sensación. Es inevitable sonreír, y sentir bien cuando él corresponde a la sonrisa. Todo sucede en apenas unos minutos, pero parece más tiempo. Saco esas ideas de mi mente cuando me ayuda a bajar del autobús. - No voy a besarte ________. - ¿Acaso te he pedido que lo hagas? - Tu mirada sí. Me deseas. - No te creas tan importante- digo repitiendo sus palabras. - Para ti lo soy- dice guiñándome un ojo, debo admitir que eso fue sexy, bajo la mirada y él se ríe- espera, ¿te acabo de poner nerviosa? - Nada que ver. - Entonces si hago esto, no pasa nada- dice volviendo a acercarse a mí. Su respiración está muy cerca a la mía. Diablos. Sí que es guapo. Me acerco más a él y entrecierro mis ojos. Lo escucho reír- Eres una zorra... Has venido hasta acá porque quieres acostarte conmigo. - Vaya pedazo de imbécil que eres. - Bien, así como viniste supongo que sabes regresar ¿no? - No, ¿me puedes ayudar? - Lo siento princesa, no soy el príncipe azul - dice sacando otro cigarro- espero que llegues a tu casa. - Harry no te vayas- le pido. - Tengo cosas que hacer. Me siento en una banca por donde bajamos mientras veo como se aleja. Maldito. Mil veces maldito. ¡Lo odio! ¿Por qué tuve que seguir mis impulsos? Abro mi mochila buscando mi teléfono para llamar a Heath. encuentro una nota de Dani. Bueno. Al menos debe de estar mi billetera para pagarle a algún taxi. ¿Es en serio? Y ahora ¿qué mierda haré?  Sigo sentada en la banca desde hace casi cinco horas. Heath debe de estar yendo a recogerme y se dará con la sorpresa de que no estoy en clases. Seguro está preocupado. Pobre. Dani, maldición, ¿por qué tenías que llevarte mi teléfono? ¿Y la billetera? No es la primera vez que lo hace, nunca le dije nada porque no lo veía tan mal. Pero ahora sí necesitaría, aunque sea uno de los dos. Para colmo de males está lloviendo. Como quisiera estar en casa ahora mismo. Echada en mi cama, con ropa cómoda y bebiendo chocolate caliente ¿Por qué tuve que seguir estos malditos impulsos de seguirlo? Que me sirva de experiencia para no hacerlo nunca más. Voy a enfermarme, maldita sea. Tengo mucho frío, mi cabello está hecho un desastre, bueno, en general toda yo soy un desastre ahora mismo. Me parece verlo a lo lejos, sigue fumando, ojalá se muera por maldito adicto. Creo que me ha reconocido, se acerca más rápido. Seguramente quiere burlarse de mí. Y no es para menos, soy una completa idiota, nadie me mandó a perseguirlo hasta aquí. Viva ______, cada vez tomas decisiones peores. Dios ¿podrías hacer que me parta un rayo en estos momentos?   - Sí. Sí, muy gracioso ¿no? - digo alterada- no estoy de humor para tus burlas Harry. - Pensé que llamarías a tu chofer, o que te irías en un taxi, no creí que te fueras a quedar aquí. - No tengo celular ni dinero, estoy acá desde hace cinco horas mientras tú te largaste. - Lo siento- susurra, se saca su casaca y me la pone- te vas a resfriar si no, ven, te llevaré a mi casa hasta que te recojan ¿sí? - Qué considerado. - Vale, me equivoqué, ¿sí? - veo que intenta prender otro cigarro. - ¿Cuántos has fumado hoy? - Más de seis. - Morirás de cáncer. - De algo hay que morirse ¿no? - ¿Por qué lo haces? - No lo entenderías. - Podrías intentarlo. - Es que simplemente no lo harás, tienes una buena vida, no tienes problemas, todo es felicidad, no entenderás. - Mi vida no es perfecta Harry, puede que parezca a que sí, pero no tiene nada de perfección. Lo veo detenerse por un segundo, como si en verdad estuviera considerando contarme lo que lo alienta a fumar tanto, pareciera estar buscando las palabras exactas, u ordenando sus pensamientos, pero al final niega con la cabeza y suspira con frustración. - Bueno señorita te advierto que mi casa no es ni la doceava parte de tu habitación. Espero que no te dé un infarto o algo. - No soy tan mala como piensas. Llegamos a una clase de edificios con ropa colgada en la ventana. Se ven algo antiguos y que hace algunos años no les hacen mantenimiento a las pinturas, ni a la limpieza de la fachada, pero, más que espantarme del lugar me da curiosidad saber en ¿dónde vive Harry, ¿cómo es su habitación, con quién vivirá? Este chico me resulta tan interesante, todo un enigma. Debería alejarme de él, pero mi curiosidad va más allá de la razón, algo me dice que Harry no es en realidad tan malo, que puede que detrás de esa fachada de chico malo y arrogante, hay un muchacho que se siente solo, o que está rodeado de tantos problemas que debe enfrentar sin ayuda. Puede que él también se esté ahogando sin que nadie lo ayude. Subimos hasta el último piso de esos edificios, siento que me falta el aire, por el asma no suele hacer tanto esfuerzo, odio admitir que soy asmática, no por miedo a no poder respirar sino por vergüenza de que me vean inhalándome. Sí, suena tonto, pero tengo serios problemas de atención. Necesito sentirme aceptada, probablemente por la falta de mis padres. - Disculpa que no haya ascensor princesa Steinfeld- dice burlándose. Falta poco para llegar a su casa, apenas unos diez escalones, intento relajarme, si me concentro bien podré controlarlo, puedo sentir poco a poco como se me va el aire de los pulmones y comienzo a toser, me pica la garganta, es como si tuviera mil hormigas dentro que me impiden tomar más oxígeno. - _________ ¿qué te pasa? - Harry luce preocupado, le señalo mi mochila y me la entrega de inmediato. Busco desesperadamente el inhalador, hasta me lloran los ojos del esfuerzo. Finalmente logro sacarlo y doy dos poof. Controlo mis respiraciones y después de unos minutos estoy bien. Harry sigue atónito. - No sabía que tu... - Nadie lo sabe, salvo Dani. - Diablos, el cigarro debió afectarte y el esfuerzo... Mierda ________ lo siento, de verdad no sabía.  - Está bien, en serio. No es tu culpa. Baja los escalones que nos separaban y me carga. No quiere que haga más esfuerzo, me rio un poco, por diez escalones no pasaría nada. Pero no quería quitarle la voluntad de querer hacer algo lindo por mí. Dentro de todo me gustó que se preocupara por mí, me hizo sentir importante por un momento. 
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD