—No es buena idea que estés aquí, se supone que debes estar guardando reposo en el hospital... —dijo Joe bastante preocupado, es que le había pedido a mi hermano que me trajera alguna de mis ropas para así poder escapar del hospital por unas cuantas horas. Había sido muy difícil realizar el viaje, pero no había encontrado otra forma de tener acceso a los videos que quería ver.
—Necesito verlo ahora mismo, necesito ver todo lo que tengas al respecto —insistí y él me miró con incomodidad, entonces Mira mi hermano y el simplemente se encogió de hombros.
—¿Sabes qué hora es? —me preguntó señalando su pijama.
—¿Tienes las grabaciones de las cámaras de seguridad contigo? —le pregunté ignorando lo que había dicho.
—Está bien voy a dejar de ver todo lo que quieras y a cambio yo simplemente regresaré a la cama, ustedes pueden acomodarse en mi sala como quieran —dijo el levantando sus manos en forma de rendición.
Fue así como finalmente nos dejó entrar a su apartamento era bastante lujoso, y antes de cerrar la puerta miro de lado a lado en el corredor con temor a que alguien hubiera visto algo. Como vicepresidente de la compañía seguramente estaba preocupado degenerar cualquier tipo de información que causará daño a la compañía, lo entendí ah ya que actualmente todo se encontraba en caos. Justo como él dijo nos instalamos en su sala de estar y él nos trajo una computadora que poseía los videos que quería ver, me dijo que la policía había visto cada uno de ellos al detalle.
—Lo siento, después de todo lo que ha pasado siento la necesidad de verlo con mis propios ojos —le dije y me miró de forma silenciosa analizando lo que había dicho.
—No hay mucho que ver realmente, pero si crees que te ayudará entonces hazlo, simplemente no le digas a Caleb que te dejé hacerlo.
Así como ya lo había dicho se fue devuelto a su habitación, aunque no estaba segura de que realmente hubiera podido dormir. Pero mi hermano y yo observamos los videos y ciertamente no se veía mucho del lugar de la explosión, cómo si todo hubiera estado ubicado en cada punto ciego. Aparte de ellos también vimos los videos del estacionamiento y del elevador, quería saber quién había estado involucrado en los círculos extraños de sangre y las ratas muertas.
—Esa chica lleva un sombrero demasiado grande —señaló mi hermano a alguien de uno de los videos del elevador, y estuve de acuerdo con lo que dijo —. ¿Puedes ver esa aura tan extraña que tiene a su alrededor?
Observé el video con más detalle y le di la razón a mi hermano, había algo bastante oscuro con esa persona. Entonces le pedí a Milo qué llamara a Caleb, quería mostrarle ese video en particular.
—Mara, hermana... Tu nariz —dijo mi hermano y me pase una mano por la nariz con curiosidad sintiendo humedad, estaba sangrando en gran cantidad así que él se apresuró a buscar un poco de papel o un pañuelo para mí.
—Me estoy presionando demasiado —comenté pensativa.
—Es que era nuestro hermano, es normal que estes así cuando alguien se ha metido con tu familia... —dijo mi hermano mientras encontraba una caja de pañuelos y luego presionaba uno de los pañuelos contra mi nariz —. Alguien está yendo tras nosotros, nuestros padres no han querido decir mucho por tu estado, pero toda la comunidad está bastante nerviosa por este asunto.
—¿Quién está yendo tras nosotros?
—No lo sabemos.
—¿A qué te refieres con nosotros? —pregunté.
—Toda la comunidad, las personas como nosotros, los protectores del mundo paranormal, los bendecidos por el ángel de la muerte... —explicó a profundidad.
—Ya, ya, ya entendí —le dije para que se detuviera.
—Va a amanecer pronto —comentó de repente.
—¿Entonces alguien quiere que todos nosotros...? ¿Alguien nos quiere muertos? —pregunté asustada.
La nariz dejó de sangrarme en algún momento y luego Joe apareció con dos platos llenos de pancakes. Ciertamente no había podido volver a dormir, mi presencia allí lo tenía preocupado por muchas razones.
—Hemos intentado manejar lo del accidente con mucho cuidado, hicimos lo mejor para que la prensa no te molestará en el hospital, pero aquí estás... —murmuró él comiendo un pancake —. Susan trabajó mucho en mantener una buena imagen para que las acciones no cayeran, porque todos creen que la compañía está a punto de entrar en su destrucción...
—¿El apocalipsis? —preguntó Milo con sus ojos bien abiertos, y lo miramos como si estuviera loco, pero ya era bastante raro que hubiera permanecido tan maduro por tantas horas.
—Ahora mismo Caleb está haciendo todo lo posible para que el proyecto salga bien, entonces podremos sobrevivir está catástrofe de la mejor forma posible... —Joe se comió la mayoría de los pancakes que eran para nosotros, pero no dijimos nada porque los había hecho después de todo.
—Deberíamos regresar al hospital —dijo mi hermano entonces y recogido nuestros abrigos del respaldo de un sillón.
Entonces escuchamos el timbre del apartamento, y Joe un poco confundido por la hora se levantó para ir a abrir la puerta. Mi hermana y yo lo esperamos para saber de quién se trataba, pronombre volvió un poco confundido y nos dijo que no había nadie. Obviamente mi hermana y yo nos miramos con sospecha al respecto, así que nos levantamos también y fuimos a averiguar lo que pasaba, ciertamente no había nadie en el corredor como ya nos habían dicho, Pero había algo extraño en el aire qué me erizo la piel de un momento a otro. Así que tomé mi abrigo y me lo puse inmediato para que saliéramos de ella, no quería perseguir pistas porque ya eso me había hecho perder alguien importante antes, por eso mi instinto me dijo que era mejor huir del lugar antes que averiguar que estaba pasando. Sin embargo, Joe no quiso dejarnos ir solos y se ofreció a llevarnos al hospital, por lo que nos pidió un poco de tiempo para que pudiera arreglarse un poco más y lucir presentable, lo que no sabíamos es que afuera se había reunido un grupo de periodistas porque alguien me había visto salir del hospital. Fue así como Joe recibió la llamada de la mujer de relaciones públicas de la empresa, ella ya estaba al tanto sobre toda la situación y quería confirmar si era cierto o no que yo me encontraba allí.
—Tenemos un problema —dijo Joe cuando regresó de su habitación mejor vestido y con el teléfono a la mano —, hay gente esperando afuera.
En ese mismo momento mi hermano también recibió una llamada de Caleb, probablemente él también se había enterado de la situación. Ambos recordamos que habíamos estado a punto de llamarlo pero se nos había olvidado con el incidente de mi nariz sangrando, ahora seguramente estaría un poco molesto y tendríamos que explicarle todo para calmarlo.
—Ella quiere hablar contigo en este momento —nos dijo Joe, y tuve que acceder ante su expresión de incomodidad, quién sabe qué tipo de regañó le había dado la mujer que lo había puesto en una posición difícil.
—Perdón —y susurré mientras tomaba el teléfono de sus manos —, ¿hola?
—Espero que su salud se encuentre mejor, no quiero ponerte en una situación difícil así que espero que haga exactamente lo que le voy a decir... —, escuché con atención.