Helena Brooks Jack y yo nos quedamos en silencio a un par de kilómetros antes de llegar a las cabañas que su familia había rentado para pasar el fin de semana. —¿Pero que hicimos? —pregunté apenas en un susurró pero lo suficiente para que él pudiera escucharme. Pude oír un suspiro exhalar de su garganta. —La dejamos en la carretera… sola —la voz de Jack se quebró y fue entonces cuando las lágrimas comenzaron a derramarse de mis ojos. —Es nuestra hija y la abandonamos, ¿qué clase de padres somos? prometimos cuidarla sin importar lo que pasará. Jack de pronto tomó mi mano, tratando de tranquilizarme pero sabía que también era para tranquilizarse él. —¿Qué le diremos a tu familia? ¿Que pasará ahora? —Viste lo que hizo, fue… ni si quiera quiero recordarlo… —respondió. —Pero ella

