Emma Me encontraba en la fiesta de Haru. Él había tomado mi mano y la de Cedrik, hablaba con voz serena mientras varios invitados asentían con respeto. A unos metros, Riku bebía vino con Kaito y su hijo, ese imbécil incapaz de disimular la mirada. Por su parte, los gemelos conversaban con Naomi; no me gustaba verla tan cerca de ellos, había algo en su sonrisa que no terminaba de confiarme. —Si me disculpan, debo recibir a unos invitados —dijo Haru finalmente, soltándonos con calma. Apenas se alejó, Cedrik me tomó del brazo con fuerza medida, lo justo para que solo yo lo notara. —Tenías que ponerte ese vestido —murmuró, recorriéndome con la mirada—. Demasiado corto. Sonreí, ladeando la cabeza. —Claro que tenía que hacerlo —respondí sin culpa—. No vine a pasar desapercibida. Sentí una

