Emma Luego de tener esa información me despedí de Kaoru y los demás.Riku se quedó porque quería hablar con los hombres, necesitaba confirmar detalles, asegurar lealtades, mover fichas. Xavier, en cambio, se ofreció a acompañarme con mis escoltas a mi oficina. El trayecto fue silencioso al principio. El tipo de silencio que no es cómodo, que se mete bajo la piel. Ambos en el asiento trasero, separado por unos pocos metros que parecían kilómetros. —Sé que no hemos hablado desde que pasó lo que pasó… —dije al fin, rompiendo la tensión mientras lo miraba por el retrovisor—. Yo jamás quise lastimarte. Xavier no respondió de inmediato.Tenía la mirada clavada en la ventana, la mandíbula tensa, los hombros rígidos como si estuviera conteniéndose. —Fuiste clara, Shogun… —me dice sin mirarme—

