El corazón de Eme latía con fuerza mientras recordaba el mensaje escueto que recibió de Don en su teléfono: "Te espero en el Santorini, mañana a las 11:30 am." No había especificado de qué quería hablar, dejándola en un mar de incertidumbre y nerviosismo. ¿Sería acaso sobre Ana y Luca, sobre ellos dos, o algo completamente diferente? Eme pasó la noche en vela, repasando una y otra vez los posibles escenarios en su mente. A la mañana siguiente, se levantó temprano y se preparó con esmero, seleccionando cuidadosamente su atuendo para la ocasión. Optó por un vestido n***o elegante pero discreto, resaltando su figura sin llamar demasiado la atención. Se miró en el espejo, ajustando un mechón de cabello fuera de lugar y tratando de calmar los nervios que le revolvían el estómago. Antes de sal

