SUGA Mi sangre hervía, mi cuerpo queria arrancarle la ropa que llevaba puesta, pero mi corazón no sentía el mismo efecto, era como si no la reconociera, como si una parte de mi supiera que es ella y la otra estuviera en desacuerdo con eso - ¿Qué haces aquí? – Le dije alejándome de ella, tenía miedo de lo que podía llegar hacer si no lograba contenerme. Vi como sus labios se alargaron – Queria verte, estar contigo – Empuñé mis manos a los lados. -¿Tiene que ser una broma? – Caminé a ella, en dos pasos ya le tenía cerca, que nuestras respiraciones ya se mezclaban en algo salvaje y embriagador, ella me seguía mirando con esos ojos que me habían cautivado, pero cuando los miré más de cerca, en ellos ya no había alegría y la calidez de siempre, ahora se veían oscuro y fríos, antes eran e

