Me quedé escuchando todo lo que el médico dice. Todavía no me cabe en la cabeza que pueda estar embarazada. Dios, pero en qué momento. El médico sigue examinando al bebé y parece que está muy bien. Yo solo puedo ver la pantalla, no sé cómo reaccionar. Vaya sorpresas que te da la vida. Cuando él termina de chequear todo respecto al bebé, me pide que vaya y me cambie. Casi creo que todo lo hago en automático, ya que sigo en shock. Cuando salgo, me pide que tomemos asiento enfrente de él y me empieza a explicar qué vitaminas debo tomar, los procedimientos que debo seguir, aunque sinceramente los conozco perfectamente. Pero lo que me sigue comiendo la cabeza es mi edad. No es un riesgo. —Doctor, disculpe que lo interrumpa, pero es que hay algo que no me cabe en la cabeza. ¿No soy muy grande y

