Capítulo 2

1621 Words
Estamos todos sentados mirándonos las caras pero Christine tiene algunas cosas que decir y eso es algo mucho más que un avance. -Sé que tú debes saber esto mucho más de lo que yo debería- dice pero hace una pausa antes de continuar -¿Sabes quién en Nathaniel?- asiento y miro a Elisa, la última vez que lo vimos había quedado prácticamente muerto a manos de la McQuoid menor. -Si, como no saberlo- afirmo a lo que ella me está diciendo –Recuerdo que lo vimos una última y fue cuando nos dirigimos a la cabaña- recuerdo pero ellos se quedan un poco pensativos. -Cierto, pero esa no fue la última vez- alterno mi mirada hacia ellos y Elisa tiene la confusión en sus ojos tanto como la mía. **   Dos semanas antes. Casa de McGregor.   Victoria   -¡Dios sí!- estoy gimiendo mientras siento las manos de Andrew apretar mis caderas mientras me sube y me baja. Él está acostado y yo estoy encima de él, su pene tan dentro de mí que me hace delirar. Dejo caer mis manos a su abdomen y me ayudo a tomar impulso y hacer suaves movimientos circulares mientras aprieto más su m*****o. -¡No juegues sucio!- me reclama el mientras palmea mi muslo. Sus ojos se cierran y lo siento tensarse, admiro como al apretarlo dos veces más la vena de su cuello se marca. -No estoy jugando sucio cariño- sigo con mis movimientos mientras lo siento a él tan perdido en el deseo. Me bajo hacia su rostro y le beso su cuello, luego su mandíbula y también su barbilla. Él me toma de mi trasero y lo aprieta a su gusto logrando detener el movimiento de mis caderas y el marca ahora el ritmo. Quiero quejarme pero cuando estoy por decirle algo siento como ha sacado todo su m*****o y lo vuelve a meter de una sola estocada. Mi boca se abre y él me toma en un beso desastroso. Le estoy gimiendo en sus labios mientras su sonrisa arrogante es lo que veo en un destello cuando abro un poco mis ojos. Me dejo caer en su caliente cuerpo dejándome hacer lo que el desee, beso su cuello y cerca de su oído. -¡Más, por favor más!- siento mis labios secos pero él no se detiene y en la misma postura me da estocadas fuerte llevándome a un clímax tan alto que siento que le he desgarrado el tímpano. Pero aunque creo que lo he hecho, él lo único que hace es girarnos y terminarse de vaciar dentro de mí. -¡j***r!- jadea mientras termina y se dejar caer en mi pecho. Mis ojos se están cerrando mientras le acaricio su espalda, estamos sudados pero eso es lo de menos, sé que cuando tome fuerzas el querrá volver a empezar y me encuentro ansiosa porque eso sea lo que pase, nadie me dijo que el celo durara tanto pero es mas ¿Los vampiros entramos en celo junto a los lobos? Mejor no lo racionalizo y me dejo llevar por el placer de mi lobo. -Nos casaremos en dos semanas- asiento besando su frente cuando el alza su cabeza y me mira. Paso mi mano por el lateral de su rostro con total suavidad. -Nos casaremos, señor mandón- alzo mi ceja y el entrecierra sus ojos con reproche. Sonrió pero lo tomo de las mejillas haciendo que el suba y se deje caer a mi lado. Ambos nos enfrascamos en un beso lento y suave, no hay desesperación. Siento su lengua tocar la mía y mis dientes morder sus labios, me sonríe en medio del beso, paso mi mano por su pecho y luego a su cuello. -Andrew- susurro aun cerca de sus labios. -Victoria- repite. -Te amo- el deja de besarme y pega su frente a la mía y asiente. -Si supieras cuanto te amo yo- cierra sus ojos y yo lo atraigo hacia mí y lo acuno en mis brazos –Daria mi vida por ti, lo haría hoy mañana y siempre- asiento aunque él no me esté mirando. Estamos en nuestro mundo de caricias cuando la puerta es tocada con rapidez. Nos separamos y miramos la puerta con molestia, pero cuando él se decide a colocarse su bóxer y un short, yo ya me he puesto mis bragas y su camiseta. -¿Qué ocurre?- el abre la puerta y se ve una agitada Christine. -¿Puedes venir?- el asiente y busca sus jeans y otra camiseta. Deja un beso en mis labios y sale junto a la mujer lobo. Yo por mi parte me estoy dando el tiempo para poder darme una ducha, uso su toalla y sé que él no me dirá nada. Es de lo más adorable, ya es casi mía. Busco en mi guardarropa alguna prenda perfecta para mí y la uso, cuando estoy atando mis zapatos veo como la puerta se abre.   Elisa   Voy de camino a la habitación de Victoria, sé que ellos están en celo pero ¡Dios mío! No se detienen. ¿Así seré yo con Cristian? Dejo salir un suspiro pero agito mi cabeza, ese imbécil no merece mis besitos de brujita buena. Abro la puerta y la veo allí colocando sus zapatos. -Un poco más y salen camadas de conejos de la habitación- suelto y ella se ríe pero no alza su cabeza para mirarme. -¿Vienes a tirarme en cara que tengo más vida s****l con Andrew que tú con Cristian?- me dice y yo me cruzo de brazos. -¡Más respeto anciana!- le grito y ella se ríe con los brazos cruzados. -Tenemos la misma edad- me refuta pero yo no me quedo con esa ¡¿Quién se cree?! –Pero sé que no estás aquí solo para tirarme hate ¿Verdad?- hago una mueca y casi que le ladro del gruñido de perro que le doy. -No- murmuro gruñendo. -Te has juntado mucho con lobos- me golpea el hombro y salimos de la habitación. -Si mejor vámonos, aquí apesta a sexo- ella golpea la parte trasera de mi cabeza y me rio de buena gana a su costa. -¿Para qué me buscabas?- ella me vuelve a preguntar y yo pego mi cabeza a su hombro. -Acaso tu adorada y hermosa mejor amiga no puede venir a saludar a su apreciada y carismática sobreviviente mejor amiga- digo mientras cierro y abro mis ojos coquetamente. -Anda hacer eso a Cristian, quizás tengas acción con el lobititoo menor- ella dice lo último con una voz agudita y yo me muerdo la lengua. -¡Jodete!- digo molesta cruzándome de brazos. -¡Jah!- termina de decirme mientras que terminamos de llegar a la cocina. Veo como Christopher esta abrazando por la cintura a Susan, también me doy cuenta de la mirada de muerte de Cristian y lo ignoro -¿Problemas en el paraíso?- me pregunta casi en susurro. Yo giro mi boca hacia su rostro. -Si- le respondo, agradezco que ella sea del tipo de mujeres que no tienen que ir andando gritando todo por allí a diestra y siniestra. Si es algo secreto lo dejamos en eso. Estamos ignorando el lobitito menor cuando vemos como la puerta es cerrada de golpe y vemos a un muy molesto alfa entrar seguido de la mujer lobo, mi cuñada según las escrituras sagradas de los lobos. Bueno quizás no, pero ella me prometió a un lobo, no a un lobo imbécil que es atractivo. -Andrew- resuena la voz de Victoria pero Andrew está caminando de un lado a otro, sus pasos no se detienen y tampoco está hablando con ninguno de los presentes. Christine se mantiene en segundo plano y creo que ella es la única que debe saber qué es lo que está ocurriendo pero sus labios están tan sellados que no me sorprende. Los lobos son muy fieles en ese sentido, son como una versión remixada de Victoria y yo. Y hablando de la reina de Roma, veo como mi amiga está yendo hacia él y lo toma del brazo. -¿Qué ocurre?- mira a Christine pero esta se gira y toma otra dirección dejándonos a todos con el pendiente en la boca -¿Andrew?- el alza su mirada y puedo ver como parte del mechón de su cabello cae ligeramente por su frente. -Nada- dice y siento como todos hemos girado el rostro. -Amigo, no es por meterme en esta discusión que seguro no me compete- digo alzando mis manos –Pero nada, es lo menos que estas sintiendo- el me mira y hace una seña y yo hago una mueca y luego niego. -Eres un pésimo mentiroso- dice Katherine y luego mira a Christine –Tú también- ella se gira y toma otra dirección. -Sea lo que sea, pueden decirlo. Somos familia- se escucha la voz de Christopher y todos nos cruzamos de brazos. Bueno solo Christopher, Susan, Katherine, Cristian, Victoria y yo, que estamos mirando a Andrew y a Christine. Mi madre y el padre de Victoria se habían ido hace dos días para ver cómo estaba todo en casa, ella ya no podía alejarme de este montón de gente loca, además nunca había tenido tantos amigos en un solo lugar. Dos cabezotas en plena acción. -Victoria ¿Podemos?- el hace una pregunta que no es una pregunta y ella asiente. Los veo irse a los dos y luego como Christine toma a Katherine y se le lleva. -¡NO COJAN MÁS! ¡SE ACABA DE BAÑAR!- grito por el pasillo cuando veo como Victoria está besando a Andrew –Par de conejos- murmuro escuchando la risita de Susan.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD