La misma noche New York Nicky En la base existe un lema: “La vida no es muy diferente a un vuelo de entrenamiento” y tiene mucha verdad, pues antes de tocar los controles, antes siquiera de despegar del suelo, te obligan a estudiar los riesgos, a memorizar cada posible complicación que podría partirte las alas en pleno aire. No es un capricho: es supervivencia. Porque volar no es un acto de fe, es una operación precisa, una danza fría entre el cálculo y la intuición. La ansiedad no tiene cabida en la cabina; si permites que entre, te hará caer en picada antes de que puedas corregir el rumbo. Y en la vida ocurre igual. No basta con desear llegar a la meta. Hay que aprender a leer el viento, anticipar las turbulencias, resistir la tentación de lanzarse a ciegas solo porque el horizonte p

