Narra Mila: . No, un vaso de ponche no puede hacer qué yo esté viendo visiones. Mi padre me lo advirtió, nada de alcohol y ahora estoy alucinando, perdóname papá. La voz de Evan me despierta de mi ensimismamiento, no estoy alucinado, mi profesor está aquí frente a mi, en este lugar, en el lugar menos esperado, ¿a qué habrá venido? —Señorita Ruiseñor, disculpe la hora y el atrevimiento, parece que no es un buen momento —dice, mientras acomoda las mancuernas en sus muñecas, trago saliva y él lo nota, su arrogancia en una mueca me hace darme cuenta de que está aquí no precisamente para alegrarme la noche. —Warren, ¿qué haces aquí? —pregunta Evan de nuevo, y aunque quisiera haber yo hecho la pregunta, agradezco que Evan lo haga aunque no agradezco que esté aquí. Bajo la mirada simpl

