“Todo a vuelto a su cauce”, eso es lo que me repito una y otra vez, camino por los pasillos de la universidad, Renata me saluda y con un abrazo le digo lo feliz que estoy de saber que será madre por segunda vez y que eso me convertirá en la tía más feliz del mundo. Su vientre ahora se nota más, ocho meses no han de ser fáciles, pero ella sabe bien cómo estudiar y llevar en el vientre a un bebé al mismo tiempo. Le pido qué nos veamos más tarde, le explicó qué extraño a Nicholas y que necesito pasar tiempo con mejor amiga, ella sonríe y acepta encantada, después de todo, las cosas han vuelto a su cauce. Con una seña me despido de ella, y ella hace lo mismo nos separamos cerca de la fuente, y yo llego al anfiteatro, empujo la puerta y ahí está él, luce tan apuesto, se ha dejado el cabell

