El Rey tenía el rostro serio mientras caminaba por uno de los pasillos del palacio acompañado de su corte, se podía notar que estaba enojado y nadie necesitaba preguntar para saber que había discutido con el Emperador, algo que de vez en cuando sucedía y cuando era así, sentían que debían de estar preparados para cualquier cosa. Sin embargo, la expresión en el rostro del Rey no se mantuvo por mucho tiempo cuando vio a un niño de cinco años correr hacia él mientras gritaba la palabra “papi”, porque no importaba si las reglas del palacio decían que debía de dirigirse a él como “su Majestad”, eso era algo que no sucedía a menos que estuvieran en algún evento importante y con más que sirvientes y guardias de espectadores. Sintió los pequeños brazos de su hijo abrazarse a sus piernas y escuch
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