En su vida en su mundo, nunca había ido a prisión, sin embargo, ahí no sólo fue encerrado por años en su palacio, sino que también fue llevado a los calabozos, y no podía decir que las personas mentían cuando hablaban de que podían ser lugares sucios y algo tétricos, con mala iluminación, pero ¿qué esperaba?, ese era un lugar para castigar, no para que fuera de paseo. No intentó huir cuando fue empujado con poca fuerza dentro de su celda, escuchando como esta fue cerrada pero sus ojos estaban colocados en el lugar, una celda casi totalmente vacía, únicamente había una manta en el suelo y un cubo que suponía sería para hacer sus necesidades. —¿Quién dijo que la realeza no visita prisiones? Escuchó una voz un tanto sarcástica y al girarse, pudo ver en la celda diagonal a la de él a una

