Por Sergio Apenas faltan 5 días y retomamos nuestras actividades. Y otra vez, estamos un domingo por la tarde observando como todos los hombres que pasan, se quedan embobados mirando a ese par de bellezas. Salvo que cuando llegamos al bar, ellas ya estaban instaladas y tuvimos que esperar por nuestra mesa, la que nos daba la vista perfecta para saber qué hacían las chicas a cada momento, sin ser vistos. Como dos espías... Como siempre, se les acercaron miles de tipos, algunos se quedaban cerca, esperando que los de adelante suyo fueran rebotados y así tener la ilusión de poder tener alguna oportunidad. Ellas eran implacables y si se ponían muy pesados, invocaban a las nenas y si persistían, llamaban a seguridad. Vemos ir a dos tipos en dirección de ellas, con más seguridad que los

