Por Sergio A las seis de la tarde estábamos todos expectantes, es como si fuera a pasar mucho más que darles unas joyas. Tenía un mal presentimiento y soy abogado, no me rijo por los presentimientos. Los minutos pasan lentos. Cada segundo parece un siglo, la espera se hace eterna. Llegan la fiscal, el oficial de policía y una psicóloga infantil. En la puerta, hubo el primer problema. -No hablamos de policías. -Ningún oficial de la fiscalía, se presenta en ningún lugar sin dos oficiales de policía, logré que venga con uno, es su respaldo y así se rige la ley, eso no lo pueden cambiar. Después de varias llamadas entre ellos e intercambios de palabras, aceptan. Abrimos el garaje y uno de los hombres que estaban con Silvia, comprueba que funcione el Mercedes. Parecen matones, debe s

