Una serie de relámpagos blancos conectaban el techo con el suelo. Los rayos danzaban, se inclinaban de un lado a otro, chisporroteaban y zumbaban todo el tiempo. El rey Hermon Cordillera sintió que se le erizaba el vello. Se protegió los ojos de la intensidad de la luz con un antebrazo levantado. De las rocas de arriba y abajo salía humo. El humo llenó la mazmorra, haciendo que los relámpagos fueran mucho más brillantes. Se oyó un fuerte crujido. Cordillera apartó el humo espeso y vio a un hombre de pie donde había estado el rayo. El hombre era más bajo que el rey, pero fornido y de hombros anchos. Iba vestido con una chaqueta de cuero n***o brillante que le llegaba por debajo de la cintura y por encima de las rodillas. La túnica blanca estaba abotonada hasta arriba. El mago llevaba el pe

