Cuando recibí la llamada de Riddick, casi me volví loco, lo único que dijo, fue, ¨la señora se siente mal, la sacaremos por la puerta trasera¨, esas fueron sus palabras exactas, salí de aquel salón sin mirar a tras y sin importarme los llamados o saludos de las personas, mi mujer esta primero que cualquier otra persona. —¿¡y tu dónde carajos estabas!? — grité colérico —lo siento señor — respondió Malcom Sentí el agarre de la mano de Yan en la solapa de mi traje, entonces la miré, sus ojos estaban rojos de tanto llorar y su pecho temblaba, el llanto había pasado, pero aún seguía sentida por tanto llanto, odiaba ver eso, odia verla llorar, podía soportar todo menos verla llorar, no a ella. — no fue su culpa — lo defendió — yo le dije que se quedara lejos, creí que Bleir llegaría r

