Estaba comenzando a volverme loca, cuando ella irrumpió en mi sala, mi corazón se detuvo, y cuando tomo a mi pequeña en brazos, me dieron ganas de desfigurar su rostro con mis uñas, pero el miedo estaba ahí, yo estaba ahí, de pie paralizada, con un tipo que me tomaba por el cuello mientras recostaba el cañón de un arma en mi cabeza. Me sentía inservible, en ese momento, y ahora mismo, quisiera a mis hijos conmigo, en la seguridad de nuestro hogar, pero no los tenia, desde ayer, no los tenía. La policía había venido al hospital a investigar, había tomado datos y las declaraciones de todos los presentes, también de la enfermera que había sido lastimada por ellos, ya que ella estaba ayudándome a prepararme para marchar, en el momento que ingresaron. Mi padre y hermano habían llegado de i

