UNOS MESES ATRÁS
Había comprado un vestido bonito para su "cita". Estaba feliz que Xander Trainor la hubiera invitado a la fiesta de la graduación de su curso ya que era algo con lo que nunca se había permitido soñar. Desde que supo lo compleja que podía ser su vida y lo gris y vacía que estaba no le daba mucha importancia a involucrarse sentimentalmente para conectar con otra persona. Ni siquiera sus padres le prestaban tanta atención y cuando lo hacían era para señalar lo "imperfecta" que era, y es que aunque ella insistía en que no era la culpable de tener lupus, ellos no parecían escuchar.
En su época de adolescente tuvo que lidiar con ronchas en la piel rojas y que se veían cada vez peor, el dolor de las articulaciones, la dificultad para respirar.
Eso en sus mejores días.
En los peores se le caía el cabello y ni siquiera le respondían las piernas. Y en su graduación de la secundaria no pudo asistir porque su cara tenía rosetas como si fueran mariposas, sus articulaciones dolían y su cabello era un desastre.
Pero nadie la había invitado.
No tenía una "cita". Se convenció de que así era mejor porque nadie querría salir con ella porque no era tan hermosa.
Y aunque había pasado por eso no había llorado.
Sin embargo, estaba emocionada por asistir a una fiesta de universidad. El Royal College of Music había sido un Edén para ella. Logró entrar dándolo todo en su audición a pesar de que después estuvo internada unos días debido a complicaciones. Había conocido a sus amigas ahí, primero a Katrina y luego a Magda. Magda reconoció las señales de su enfermedad y se convirtió en su apoyo y Katrina siempre la alegraba.
Y luego estaba Xander.
La primera vez que lo vió no fue en casa de Kat, sino en un ensayo en el conservatorio. Se quedó un largo rato en la puerta escuchándolo practicar con su guitarra una versión "fingerstyle" de Halo. Ella reconoció la melodía de Beyoncé porque ella solía tocarla en el piano una y otra vez ya que era su canción favorita. Estaba muy concentrado en ello sintiendo cada nota y por primera vez en años sintió como una lágrima corría por su mejilla.
Había sido como revivir.
A veces cuando estaba libre iba a las salas de ensayo buscando escuchar el sonido de una guitarra y cuando lo encontraba se quedaba mirando en las sombras dejando que salieran las lágrimas que nunca se había permitido derramar por sí misma. Ese era el efecto de la música, su toque y su manera de transmitir cada emoción a través de sus manos.
Nunca pensó que él pudiera notarla en algún momento porque ella estaba acostumbrada a ser invisible. Cuando lo conoció oficialmente fue como un golpe del destino al saber que era el hermano de su mejor amiga. Fue como un soplo de aire fresco ver que no le importaba que pareciera un fantasma con aquella tez tan pálida y la ropa negra pues coqueteaba con ella y la hacía sentir tan importante...
Hasta que dejó de hacerlo y eso le había roto el corazón, y había vuelto a llorar gracias a Xander.
Se había olvidado de eso hasta que él volvió a notarla cuando Magnolia llegó al conservatorio y estaban intentando reunirla con Liam, el amigo de Xander. No se esperaba que él volviera a verla, pero lo hizo. Y que supiera su enfermedad y no se alejara le había dado esperanzas, y cuando no pudo ir a la fiesta la había hecho llorar más de lo que esperaba.
***
Pero aunque habían sido producto de Xander esos momentos de llanto no las provocó a drede, fueron más cosa de las circunstancias que una crueldad absoluta de su parte. En esta ocasión para ella había sido un golpe intenso puesto que aunque al comienzo intentó convencerse de que era una broma, su seriedad la habían llevado a pensar que podía ser algo posible y se permitió soñar.
Pero si sabía algo de los sueños es que rara vez se cumplían. —Aquí, gracias. -Dijo al llegar a su edificio cuando lo vio por la ventana. No tenía tiempo para seguir pensando en tonterías y amores imposibles cuando su vida estaba a nada de acabar y sentía que no había logrado nada. Subió hasta su piso en el ascensor y entró a su "casa de minions" y se dejó caer en el mueble. Estaba cansada. —Mañana, mañana será mejor.
***
Se sentía un imbécil. Se había portado como uno. Ninguno de sus problemas tenía que ver con Sunny y ella se merecía al menos una explicación. Quizá si le decía ella podría comprenderlo, aunque también podría alejarlo para siempre. Los motivos de su silencio eran porque se sentía avergonzado de sí mismo. Xander Trainor no era nada, no había seguridad en lo que hacía y sabía que aunque tratara de ocultarlo todo iba a terminar explotando de un momento a otro.
Quería ir a su casa pero decidió que mejor necesitaba un paseo por ahí para despejarse. Siguió caminando en dirección al bar de Roger, el hermano de su mejor amigo, cuando Elliot salió de uno de los callejones. —Vaya Foxy, parece que estamos destinados a encontrarnos. ¿No era esa rubia la chica que decías que es tu puta? Has bajado mucho en gustos. Las buscabas más hermosas antes, como las chicas que traías a nuestro depósito ¿Recuerdas?
—¿Qué demonios quieres? -Dijo mientras seguía caminando acompañado de aquel hombre tan peligroso. —Espero que hayas aceptado el "no" que dije. Lo he dicho por años y todavía no lo entiendes.
—Vamos Foxy...
—Xander, mi nombre es Xander y ya sabes que soy la razón por la cuál sigues suelto. No fui a chivarte con la policía a ti y a tu banda, así que a mí déjenme en paz. -No quiso mencionar a Sunny porque sabrían que le importaba y no quería exponerla al peligro y que lo coaccionaran por causa de ella. —¿Por qué no me dejas en paz?
—Porque sabes demasiado, niño. -Dijo deteniéndolo por el brazo. —por eso. Y no puedo darme el lujo de perderte de vista o el jefe me hace trizas. Quién sabe que ahora que eres casi famoso te dé por abrir la bocota y lanzanos el negocio abajo, no quieres eso ¿O sí, Trainor? ¿No es gracioso como tu apellido suena a "Traidor"?
—Aléjate de mí, de mis amigos y de mi familia. O ahí si voy a traicionarte y a contar todo lo que sé. Cantaré como un canario frente a los policías aunque eso me lleve a estar unos meses en prisión. -La amenaza parecía suficiente, pero cuando dio algunos pasos más se dio cuenta de que se había equivocado, no era solo Elliot sino que habían más matones de aquella banda criminal esperándolo. —Así que me vienen siguiendo desde hace años.
—Sabemos que sitios frecuentas, sabemos con quienes te juntas y sabemos que la rubia no es ninguna puta como la haces ver. Te importa. ¿Cómo se llama, Henry? -Xander miró al otro hombre y comenzó a sentir miedo. Sunny se había ido sola por su estupidez.
—Sunny Brown. Ha estado en muchos de tus conciertos. -Dijo pasándole algunas fotos a Elliot. —Es una pianista de tu escuela. Quizá pueda servir para otros propósitos...
Trató de mantener la compostura, intentó pensar rápido pero la preocupación debió subirse a su rostro. —¿Qué quieren con ella?
—¿Con ella? Nada, contigo sí. Te queremos a ti, Foxy. -Esa adrenalina que le corría por el cuerpo le hacía saber que había peligro, no solo por él sino también por Sunny. —Deben dejarla.
—Quizá debamos darte una advertencia. -Quiso huir pero lo sostuvieron para que no se alejara y comenzaron a golpearlo una y otra vez hasta dejarlo en el suelo con un ojo amoratado y la sangre brotando de su ceja a borbotones al ser golpeado con unos nudillos de metal. Al verlos borrosos alejándose trató de levantarse y huir, y apoyado en las paredes de la calle logró al menos ponerse de pie. Era demasiada sangre así que sabía que tenía que ir directamente a un hospital solo para verificar que no lo hubieran dejado tan mal como la última vez.
***
Estaba mareada con ganas de vomitar, le dolía el pecho y el abdomen de una forma horrible. Tosía un poco al sentir como le sobrevenía el vómito y cuando no pudo evitarlo, terminó por soltar todo su almuerzo en el suelo, al ver la sangre mezclado en sus desechos supo que tenía que ir al hospital. Sacó su celular y llamó a Magda de inmediato. —¿Sunny? -Al oír la voz de su amiga se sintió un poco más calmada porque ya le estaba costando respirar.
—Acabo de vomitar, con sangre.
—Voy enseguida. Iré llamando a una ambulancia ¿Sí? Trata de no entrar en pánico. -Magda siempre era rápida así que solo era cuestión de tiempo. Se acomodó en el sofá respirando fatigosamente esperando por Magda quien no vivía tan lejos. La ambulancia y Magda llegaron casi al mismo tiempo y la llevaron directamente a emergencias a atenderla. Mientras Magda esperaba en urgencias vio llegar a Xander con la cara llena de sangre y se levantó rápido acercándose. —¿Qué haces aquí? ¿Qué te pasó?
—Nada, ¿Tú que haces aquí? Luego me respondes, iré a atenderme. -Se alejó de Magda tan rápido como llegó y fue con algún médico del área de emergencias a revisar su herida que desinfectaron y cosieron. No contaba con que la amiga de su amiga lo siguiera y lo viera. —Juro que estoy bien.
—Sí, eso es bueno. -contestó Magda. —¿Kat lo sabe?
—No, y es mejor que no se entere. Me quitarán los puntos en unos días, podré evitarla y tú no se lo vas a decir. ¿Qué haces aquí? -Magda no dijo nada y Xander cayó enseguida de qué se trataba. —No puede ser, ¿Sunny? ¿Qué pasó? La vi esta mañana y no se veía débil.
—Bueno, así es esto ¿Sabes? En un momento parece que está bien y al siguiente ya no. Me llamó hace un rato desde su apartamento, no se sentía bien. Terminó vomitando y tuve que traerla. Ahora está en revisión. Seguro la dejan internada hasta mañana ya que tenía una dialisis programada.
—¿Sabes por qué se puso tan mal de pronto?
—No, y es que casi nunca se sabe. Pudo haber sido cualquier cosa, Sunny no puede tener ningún tipo de estrés ya que puede provocar un brote. Se ha controlado mucho, antes tenía más brotes seguido causa de sus constantes peleas con sus padres. Supongo que todo el estrés de la cirugía y la donación que todavía no encuentran la tienen tan mal.
—Entiendo. Iré a verla entonces, ya que estoy aquí...
—Está bien, pero... ¿Cómo diablos te hiciste eso en la cara? -preguntó sin dejar de ver la gasa que le ponían. —Fue muy grotesco verte llegar así.
—Bueno, tuve una pelea. No salió bien.
—No entiendo porque los hombres siempre tienen que resolver todo a los golpes. Es tan poco elegante.
—Jum, te sorprendería. Iré a cambiarme, y no le digas a Katrina dónde estoy, y menos a los chicos de la banda. ¿Okay? Además debo ir a buscar mi auto que dejé estacionado en el parque.
—Bueno, siempre que tú no le digas a Katrina que pasa con Sunny, todo está bien.
Se quedaron en un silencio tácito, ninguno contaría nada a menos que alguien los coaccionara a abrir la boca. Xander fue tan rápido como pudo a buscar su kombi y luego a cambiarse de ropa tras darse una ducha rápida. Al volver al hospital Magda estaba en la misma habitación que Sunny dormida en un sofá. Trató de pensar lo difícil que debió ser para Magda ser la única que cargaba con ese peso sin poder decirle a nadie y al ver a Sunny también dormida supo que había sido igual de difícil para ella. Se acercó a la rubia y le tomó la mano viendo como abría los ojos. —¿Qué haces aquí?
—Bueno, vine a verte. ¿Podemos hablar de cómo fuiste tan inoportuna de enfermarte ahora? -Sunny sonrió y él igual mientras le acariciaba la mano. —Te debo una disculpa por como te traté en el parque. No era lo que quería decir.
—Está bien. Entiendo.
—No quiero que entiendas. Dije una estupidez.
—Tenías razón, en un mundo perfecto tú y yo ni siquiera seríamos amigos. ¿Qué te pasó en la frente?
—Cállate, Brownie. Dije una tontería y me arrepiento. Porque para empezar el mundo es imperfecto y tú y yo somos amigos. Y todavía mantengo la pregunta ¿Quieres hacer una locura conmigo? Ahora que lo pensé mejor y no soy tan impulsivo ¿Qué dices?
—¿Vas a llevarme a Bora Bora?
—No, pero tal vez a Mallorca cuando estés mejor.
—Entonces acepto.
—Es nuestro secreto. -La vio sonreír y se acercó a darle un beso en la frente. —Descansa. Tienes que dormir.
—Lo sé. Pero cállate primero para que pueda dormir.