-Yo...Yo -joder ella no sabe que decir, por eso había durado tanto en el baño, su fuego no quería calmarse -, si quiero. Los gemelos sonríen en victoria, Éber la carga como si fuera un saco de papas. Arlet solo se ríe, nunca se acostumbra de lo fácil que ellos la pueden cargar. Eros lo sigue con emoción. Al llegar a la habitación Éber la pone en la cama, el par se pone al lado de ella y se quita la ropa por completo. Su respiración se corta, esas dos armas la están apuntando -Ah por Dios. Los gemelos sonríen con arrogancia, su amigo es más grande cuando están en su verdadera forma, por ahora no dirán nada, ya pudieron conseguir que ella se valla con ellos. -Eros no crees que ella tiene mucha ropa -cuestiona Éber. -Verdad, Párate Arlet. Como si fuera un robot ella lo hace, ellos se

