Habían pasado tres semanas. Sería una mentira decir que James no se había acostumbrado ya a la presencia de Kaia en su habitación. Después de todo, solía verla todo el tiempo. Antes de acostarse a dormir tendía a bajar la cortina para taparla por completo, pero habían veces en que se le había olvidado y se había despertado con la sensación de que alguien lo observaba. Específicamente; ella. Se reprendió a sí mismo un par de veces por permitirlo, por permitirle siquiera a alguien observarlo mientras él estaba en un estado tan indefenso como lo era el sueño. Él se había olvidado de taparla, el suponía que se debía a que veces era fácil olvidarse de la presencia de Kaia en la habitación, ya que la chica nunca hablaba. No decía absolutamente nada. Aun así, James solía descubrirla por las

