Puede que el lanzarle una copa de vino a la madre del rey haya sido muy poco caballeroso de mi parte, confieso que exageré al responder sus provocaciones con una agresión como esta, debí haber reaccionado de otro modo, quizás el arrojarle vino a la cara no es la mejor solución, aunque para la próxima me aseguraré de que sea ácido. Ella gritaba como una niña mimada, refunfuñando porque su vestido, maquillaje y peinado se había arruinado por culpa de una persona como yo. Por supuesto que me fui en cuanto terminé de hablar, no buscaba una respuesta de su parte, sino que estaba esperando con ansias a que llegara la hora de cenar. Era evidente que usaría la hora de la cena para hablar sobre mi mal comportamiento, es muy probable que esté sintiéndose incluso feliz de tener una buena justifica

