Estaba dicho era la esposa de un casi asesino estúpido e idiota. Harry camino hasta mí entrando casi a la casa de Ian. – vámonos, entra al auto – ordeno. –ni se te ocurra – salió Ian de su escondite. Se coloco atrás de mí y su mano rodeo mi muñeca, acto que Harry siguió con la mirada mientras su ceño se fruncía. –no te conviene que te metas – gruño el castaño. –y tú no puedes darle ordenes – Ian apretó su agarre y me hizo sentir incomoda, aunque solo me estaba protegiendo. –yo le doy las ordenes que quiera, es mi esposa – dijo Harry muy enojado y me halo del brazo contrario. ¿perdón?, ¿cómo que las ordenes que quiera? –creo que aún no sabes lo que eso significa – ataco Ian. –significa que me pertenece y que tiene que subirse al maldito auto ahora mismo – contraataco. Apretaba c

