Narra Harry. No me podía estar pasando esto, era increíble como todo cambiaba de la noche a la mañana. – no digas eso – le dije a Maddie. – puedes quedarte con la casa si quieres – dije, pero solo lo empeoré más. En respuesta me dio una bofetada en la mejía izquierda, pero no dejo de abrazarme. –perdón – me disculpe, Maddie no había dicho ninguna palabra y empezaba a preocuparme. No se cuánto tiempo me estuvo abrazando que poco a poco sus brazos se hicieron más livianos, y cuando me di cuenta, estaba dormida. La cargué como pude hasta el cuarto, y la deje allí. Se miraba cansada. –cuanto daño tengo que hacerte para que te des cuenta de que no soy para ti mi amor – le dije y acaricie su cabello, era muy suave y siempre olía a rosas. Por primera vez no sabía qué hacer con mi vida,

