-Mientras escuchaba a mis clientes hablar yo estaba en la luna, tantas cosas pasaban por mi mente que me tenía intranquila.- -Les dije que tomaría su caso y salí rumbo a mi oficina, cuando llegué Alex me esperaba.- -Amor traigo tu fruta, debes comerla.- mencionó -Eres un ser divino ¿lo sabías?- -Lo sé pero me encanta que me lo digas todo el tiempo.- -Me senté en mi puesto, yo observaba la fruta picada finamente.- -¿Te pasa algo?- preguntó Alex -La verdad es que si, hoy sucedió un par de cosas que me dejaron algo inquieta.- -Dímelas.- -Le conté a Roberto que era su hija.- -¿Hablas enserio?- -Así es.- -¿Qué dijo?- -Pues no lo cree pero me dejó con algunas dudas.- -¿Sobre qué?- -Se mostraba sorprendido cuando le mencioné que el ordeno acabar con nuestras vidas, según s

