LIII Ella no entendía ese dolor que sobrepasaba todos los dolores. No podía escapar de aquello, quería solo que todo terminara. Cuando al fin sintió alivio, un poderoso llanto se escuchó por toda la sala y una criatura muy pequeña era puesta en su pecho. Úrsula temblaba de terror, aquello era un bebé y salía de su interior, brotaba de su cuerpo, otra persona. Así, temblando, por fin empezó a acariciarlo, luego a inspeccionar. Sintió algo de decepción al ver que su bebé tenía eso entre las piernas, pensando que no permitiría que él dañara a las mujeres de ninguna forma. Qué cruel ironía le iba a mostrar el destino. Su nombre fue Emmett. Ella lo escuchó en un programa de televisión, y se le hizo adorable. Por primera vez, la joven tan rota, sentía que sus fisuras no la lastimaban, y ahora

