XVI Se sentó en las escalinatas que daban a un jardín, en una de esas mil noches de fiesta y descarada desfachatez por parte de sus padres. Solo que esta vez estaba asqueada de todo, cansada de aparentar estar bien, de ser cínica y mala. Eso le servía para mantener el control sobre sus seguidores, no obstante, ella misma no era nada, no importaba a nadie. —Acá vienes a esconderte, supongo —escuchó esa nítida y gruesa voz en medio de las muchas otras de la recepción principal. —Jerom, no te quiero aquí ni en ninguna parte. Solo lárgate. —Verás, me importa una mierda lo que digas. Voy donde se me da la gana. Eso exactamente hizo el muchacho que iba a cumplir 19 años y comenzaba una exitosa carrera universitaria. La semilla Tramonte estaba a salvo entonces. Luego de lo que Amy le hizo,

