XXIV Amy, a quien la faltaba poco para dejarse llevar por la locura, veía una imagen en la que se encontraba Jerom con su esposa en el altar. Ya tenían un tiempo casados, y al parecer venía un heredero en camino. Con su dedo pulgar cubrió el rostro de la joven, lo hacía siempre que observaba esa fotografía en la revista. Vino entonces a su mente el recuerdo de su matrimonio y la atroz locura que se desató en su noche de bodas. Ella de verdad quería tener un encuentro con su esposo, con quien ya estaba resignada a convivir, al menos un tiempo. Luego de la fastuosa y criticada ceremonia, su esposo la llevó a la que sería su mansión. Ella no estaba tan entusiasta, su madre muerta, su vida en pedazos, Jerom; todo sumaba a aquella desazón que le impedía disfrutar de lo más mínimo aquella noc

