Zarela y Brandon mantenían una relación tirante, ya que él seguía imponiendo su voluntad en cada salida, controlaba desde el lugar, hasta el horario y el consumo, cuando ella lo miraba seria o protestaba, su razonamiento era que lo hacía para consentirla. Ya en la oficina se sabía de su relación y se debía a que él se aparecía en las reuniones o en su oficina cada tanto solo para imponer su presencia, además de que cada tarde a la hora en punto de la salida ya estaba allí buscándola y no le permitía quedarse más allá del horario, alegaba que era una mala administración del tiempo si quería quedarse. El día que ofreció cocinarle, llegaron a su apartamento, él le pidió sentarse en una banca frente al mesón de la cocina y comenzó a preparar todos los ingredientes y los utensilios, Zarela lo

