Adolfo He dado más vueltas que un caracol antes de dormir, tomar mi celular para llamarle a mi tío no es una tarea fácil; pocas veces lo hago para saludarlo o pedirle un favor especial. Ahora con qué pretexto le diré que le estoy marcando. —Hola tío ¿Cómo estás? —Suéltalo de una vez no me gustan los rodeos Adolfo. —Huy que genio, después dicen que no les llamo, que no los quiero y no sé qué tantas cosas más que me dejan como el malo de la película. —Si no te conociera te diría que es verdad, pero como eres tú no me voy a molestar en darte explicaciones. Sólo me hablas cuando necesitas algo de la universidad o información de tú familia, así que dime cuál de las dos es. —Contigo no se puede, pero está bien. ¿Quiero saber dónde se encuentra Valentina? — ¿Algo más? —Firmaste al

