Adolfo Tan pronto mis clases terminaron me dirigí a donde estaba Oscar esperándome toda la tarde para salir rumbo a la casa de mis padres, moría de la curiosidad por saber de qué se trataba ese tema tan importante del que mi padre me quería hablar directamente. —Listo Oscar, por hoy hemos terminado en la escuela. Ahora vayamos a casa. —Como usted diga joven, ya tengo todo en el coche. Solo faltamos nosotros para partir. ¿Esperaremos a su amigo Guillermo? —No, él se ira aparte cuando su chofer venga a recogerlo. Caminamos uno a lado del otro en completo silencio hasta que la voz de Rosalba me detuvo en seco a la mitad del camino que lleva al estacionamiento. —Hola Adolfo, espero que ya tengas todo listo para mi fiesta. —Hola Rosalba, ¿Cómo estás? —Muy bien, terminando de ver

