Señora Tamara —No puedo creer todo lo que me dices. Desde cuando está pasando todo esto y apenas me lo dices Tamara. —No lo sé, yo apenas me di cuenta hoy gracias a Aracely. No puedes culparme por nada de esto Javier. — ¿Has hablado con Armando? —No. Primero necesitaba platicarlo contigo, no sé qué hacer. — ¿Es en serio? La gran Tamara de Barbón no sabe qué hacer respecto al tema. Eso sí me sorprende. —Más te va a sorprender si sigues por ese camino y no dejas de atacarme, te aseguro que lo próximo que veras son tus maletas en la puerta de la casa Javier Sanz Ortiz, sabes que no me gustan esos chistes malos cuando estoy hablando en serio. —Lo siento querida, pero no sé qué decirte con toda la información que me proporcionas. Después de muchos años parece ser que el destino no

