Valentina Después de que Silvia mencionara aquellas palabras me aferre a Adolfo como mi tablita de salvación, no quería salir lastimada por esa loca de nuevo. Mi hermano tomo mi mano y la apretó fuertemente en señal de estarme apoyando. Una lagrima trato de escapar de mis ojos pero la limpie antes de que terminara de caer pero el acto no pasó desapercibido para mi novio. «No que solo es tu novio falso» «Bueno si, eso» La señora Tamara que hasta el momento se había mantenido callada, nos pidió a Adolfo y a mí que nos quedáramos en la oficina. Mientras el señor Carlos saldría con ella para ayudar a Aracely a controlar la situación, a Silvia le pidió que llamará inmediatamente a su esposo y a la señora Aracely para que llegaran con mucho cuidado. No conocíamos los alcances de esta

