Señora Tamara Luego de que Santiago y Valentina se fueran, me quede mirando fijamente a Aracely, para estudiar sus reacciones. De sobra entendía lo que necesitaba saber porque inmediatamente saco una carpeta negra de un cajón que mantenía bajo llave y que puso sobre el escritorio para después colocar sus manos sobre la carpeta, como si de un tesoro se tratara. Viéndola actuar de esa manera me hizo entender porque mi cuñada dice que somos igual de dramáticas para todo. —Se lo que me vas a preguntar, así que ahórrate las palabras y lee esta información. Cuando termines entonces resolveré todas las lagunas que te hayan quedado. Solo tengo una pequeña condición antes de darte esta carpeta. — ¿Cuál? —Nadie, absolutamente nadie ni mi padre, puede saber nada de lo que aquí se dice. Te p

