Valentina El cansancio me gano y me quede en los brazos de Morfeo felizmente, hubo un momento en que sentí que alguien se acomodó conmigo en la cama para dormir, pero mis ojitos pesaban mucho para abrirlos. «Pero anoche no querías dormirte» Lo intente varias veces sin tener éxito, así que solo me deje llevar por un aroma agradable que llegaba a mis fosas nasales, el cual conocía de sobra. De seguro Adolfo vino a cuidarme como otras veces, eso lo sé porque cuando me despertaba la veía pegado a la ventana mirando o lo encontraba dormido sobre el sofá que esta en este cuarto. Aunque hoy el aroma la sentía más cerca, brindándome tranquilidad y paz en mi interior. «Cálmate Po» « ¿Po?» «Si, el oso de Kung Fu Panda cuando dice “Paz interior”» Deje de prestarle atención a lo que mi loca

