21 de Agosto [BENICIO] Cambios de horario, una vez más me hacen levantar de la cama a horas muy tempranas, tanto que no me atrevo ni siquiera a despertarla a ella quien sí puede dormir como si nada pasase. Se ve tan tranquila, tan hermosa, juro que en otra ocasión me quedaría contemplandola hasta que se despierte, pero no quiero que mi falta de sueño le perjudique a ella también. De manera silenciosa y sigilosa, me desenredo de la sabana blanca de seda que apenas nos cubre a los dos ya que el calor en esta ciudad es infernal en pleno verano y me levanto de la cama. Busco mi bóxer que de alguna manera ha quedado enganchado sobre el respaldar de la silla que hay en una esquina de la habitación y me lo colocó rápidamente para luego salir de la misma e ir a improvisar algún tipo de desayuno

