Lo veo dar dos pasos atrás para observar mi desnudez. Solo llevo mis bragas, y mis pechos están al descubierto mientras él me mira de una forma que no puedo describir. Bajo la mirada para romper el contacto visual y me doy cuenta de que debo parecer un animalito asustado.
-No debes temer, no debes sentir vergüenza, soy tu esposo. Esto es lo que sucede entre esposos en la noche de bodas. - Levanta mi rostro para que nuestras miradas se encuentren. Le sostengo la mirada y asiento.
- Ahora voy a probarte; tengo muchas ganas de hacerlo. No comprendo lo que dice hasta que lleva sus labios a mi pecho izquierdo, lo lame, lo chupa y lo aprieta. - Ah - gimo por la sensación que esto me provoca. Hace círculos con su lengua alrededor de mis pezones. Mis pequeños pechos son devorados por su boca; muerde mi pezón derecho y gimo de dolor y placer al mismo tiempo, pero su lengua sustituye el dolor por placer.
Deja mi pecho y me levanta, entrelazando mis piernas a su cadera, pegándome más a la pared mientras me sostiene de las nalgas. Vuelve a mi cuello, lo besa y lo muerde suavemente, aunque sé que eso me marcará mañana. Mis gemidos llenan la habitación y siento su m*****o rozar mi entrepierna, justo encima de mis bragas. Me sobresalto y miro cómo mueve sus caderas con sensualidad, presionando más su dureza contra mí. Una sensación recorre mi vientre, mis piernas se tensan y todo mi cuerpo responde. Mis bragas se mojan y no entiendo por qué. Solo anhelo más de lo que está provocando. Comienzo a mover mis caderas al ritmo de las suyas y cualquier rastro de vergüenza se desvanece gracias al placer que siento en ese momento. Inclino la cabeza hacia atrás y cierro los ojos. Qué bien se siente esto.
- Eso es - lo escucho decirme antes de sujetar más fuerte mi trasero para acercarme a él. Una corriente de placer recorre mi cuerpo. Sus besos en mis labios se vuelven rápidos y fuertes, su lengua explora el interior de mi boca mientras continúa frotando su dureza en mi entrepierna. Se aparta un poco, pero no me libera; su mano derecha se mueve entre nosotros, aparta mis bragas mientras me besa. Siento mi rostro arder y me sonrojo ante su toque, sus dedos se mueven de arriba hacia abajo, abriendo mis pliegues. Él gime conmigo, un gemido bajo pero sensual que aumenta mi humedad. - Estás muy mojada, demasiado mojada. Voy a perder el control - me susurra y vuelve a besarme. La estimulación sobre mi clítoris se vuelve más intensa con movimientos circulares. Él se aparta de mi boca para mirar mi rostro y empiezo a gemir más fuerte con los ojos cerrados. Esa sensación es abrumadora. Frota más rápido y mi cuerpo tiembla, siento cómo la intensidad en mi vientre aumenta, es maravilloso; aprieto los ojos y me sostengo de sus hombros mientras siento que exploto y él no me da descanso, sigue frotando.
- ¿Lo sientes? - me pregunta y asiento. - Es el orgasmo acercándose a ti, estás tan mojada que podría entrar en ti fácilmente, pero eso no pasará. No puedo, porque estaría traicionando a ella.
Mis ojos se abren de par en par ante sus palabras, aún sintiendo los espasmos del orgasmo. Él me lleva a la cama y me acuesta con cuidado. Agradezco esto porque siento que si pongo los pies en el suelo, caería. Mis piernas aún tiemblan mientras lo miro alejarse. Regresa con una manta y empieza a cubrir mi cuerpo desnudo.
Saca algo de su bolsillo y lo esparce en la cama. ¡Es sangre! No necesito ser muy inteligente para entender qué está ocurriendo. No sé si sentirme agradecida u ofendida, pero sus palabras se quedan grabadas en mi mente.
"Estaría traicionando a ella." ¿A quién? ¿Quién es ella? Son las preguntas que me surgen en este momento.
¿Y ahora qué? Él entra al baño sin decir nada y yo miro a mi alrededor, viendo la cama manchada de sangre. Estoy más confundida que nunca sobre lo que acaba de suceder.
Escucho el agua caer de la ducha. No sé cuánto tiempo pasa hasta que lo veo salir, solo con una toalla alrededor de su cintura, su cabello n***o empapado y gotas de agua resbalando por su pecho. Él se da cuenta de que lo estoy mirando y desvió la vista.
-Lo que sucedió hoy no volverá a ocurrir. No te tocaré así otra vez. Lo siento pero era necesario.
Dirijo mi mirada hacia él al oír sus palabras y cuando estoy a punto de preguntar si hice algo malo, su voz me detiene.
-Vamos a fingir que nos queremos, vamos a simular una vida marital activa que en realidad nunca tendremos. Solo nosotros sabemos que entre nosotros no pasará nada de lo que otros imaginarían. Procura no interponerte en mi camino y mantén en secreto lo que sucedió aquí. Puedes vivir como desees, solo evita avergonzar mi apellido. No te quiero, eso es evidente; no despiertas nada en mí, no me atraes. No eres mi tipo de mujer, pareces una niña; eres demasiado inocente para mí.
Abro los ojos con sorpresa ante sus palabras tan contundentes y trato de cubrir mi cuerpo, sintiendo vergüenza por haber disfrutado de sus caricias. ¿Qué está pasando aquí?