Lorena Veo la lluvia caer por el hermoso ventanal del consultorio de Fausto mientras espero que termine de anotar unas indicaciones que tiene para el final de mi tratamiento. Saber que solo queda un mes para irme del Complejo hace que una mezcla de sentimientos me invadan, por un lado siento mucha nostalgia por dejar atrás a la gente que conocí en este lugar, pero por otro lado, saber que puedo recuperar mi vida me entusiasma y me lleva a desear que las horas pasen rápido. No puedo dejar de imaginar el futuro, estar sola en España será sin dudas muy difícil… “Aunque podría no estar sola”, me recuerdo inconscientemente. Parece mentira que Javier, Milena y yo vayamos a vivir en la misma ciudad y ellos ni si quiera lo sepan. Una vez más me replanteo la posibilidad de aceptar sus discul

