Milena Tomo el agua del grifo con ambas manos y tengo el impulso de llevarlos directo a mi rostro, pero entonces recuerdo que tengo algunas capas de rímel y suspiro con enojo por no poder refrescarme como esperaba. Llevo mis manos mojadas a la nuca y acaricio mi cuello mientras giro la cabeza de un lado a otro. Cuando vuelvo a abrir los ojos me sobresalto y pego un grito agudo, al ver en el reflejo del espejo a Luciano, que me mira en forma extraña. -Perdón, no me imaginé que te encontraría en mi baño privado. –Dice con su elegancia y superioridad que me irritan. -No sabía que era privado. –Replico con enojo mientras salgo del lugar, pasando por su lado sin preocuparme de chocar su brazo con mi hombro. Lo escucho soltar una carcajada y me giro enojada para mirarlo de frente. -Está

