Al día siguiente: lunes Elijo mi traje n***o favorito. Italiano, hecho a la medida, de esos que imponen respeto sin necesidad de decir nada. No es vanidad: es estrategia. Hoy la empresa necesita solidez, firmeza… y Valentina necesita sentir que está a mi lado un hombre capaz de sostenerla ante el mundo. Ajusto la corbata gris cuando escucho pasos en el pasillo. Levanto la mirada. Y el aire, literalmente, se me detiene. Valentina aparece vestida con un conjunto n***o y blanco que la hace ver como la heredera más hermosa y letal que esta empresa podría tener. El vestido abraza su figura con elegancia, sin ser provocador; su blazer realza su postura; su cabello cae en ondas perfectas sobre sus hombros. Parece hecha para liderar un imperio. Y también parece hecha para mí. —Te ves deslum

