En otro lugar se encontraban los chicos felices de haber culminado sus estudios, ahora solo faltaba la universidad para ser profesionales. Cuando llegaron a casa, los esperaba Jason con algunos de sus miembros de la pandilla, como estaban muy bien ataviados, las madres no se molestaron y subieron a descansar dejando a sus respectivos hijos para que reciban el regalo de ese amigo. Había conseguido un grupo de mariachis que comenzaron a cantarles a los dos, los aplausos de los que se hallaban allí eran muchos. Hubo una pausa en que Jason hablo risueño, algo que no es habitual en Él —Annia, Arthur, mis amigos del alma, estoy aquí para festejar su graduación, quiero que sepan que toda mi pandilla los aprecia, queremos ayudarles con esto para que ingresen a una buena universidad Les entrego a

