Me llamo Ross, pero por alguna razón estuve en una narración de policías sin piedad ni argumentos válidos para retenerme allí. Tengo treinta y siete años, pero los sujetos lo entendieron y se mantuvieron reticentes en el tema mientras me mostraba fotos, a las que obviamente, presté rigurosa atención porque además de que se me adjudicaba la ejecución de esos tales crímenes, también busqué en alguna de las fotografías algún indicio que no fuera propio de mí. Y es que, soy fotógrafo, me gustan los detalles, pero las fotografías eran totalmente sensacionalistas.
En parte, lo entiendo. El crimen, del cual por supuesto no era el culpable yo y pues tenían al hombre equivocado, era algo fidedigno de un monstruo. Escuché alguna vez, aunque no lo recuerdo muy bien por mis periodos de amnesia, que fotografías similares habían en juicios de personas que realmente eran las adecuadas y las ejecutoras de aquellas calamidades, como Ted Bundy o Jeffrey Dhemner o algo así, solo recuerdo que desde aquello jamás quise ser fotógrafo policial. Lo mío siempre buscaba lo artístico, como una pose, la figura, un contraste de un color sobre otro.
Ser fotógrafo policial debe ser terrible. Pero no es mucho menos tener que lidiar con un interrogatorio.
''Mira las fotos Chuck'' insistía con vehemencia el policía.
''No soy Chuck'' intentaba explicarle.
''Como digas llamarte, mira las fotos'' y me tomaba del pelo obligándome a ver aquella monstruosidad.
Mujeres en diferentes perspectivas fotográficas, mejor dicho, cadáveres de mujeres en diferentes perspectivas fotográficas, donde todas yacían de maneras horrorosas, como si una bestia las hubiera atacado. Pero no, las bestias no hacen eso. Todas al menos tenían hematomas en el cuerpo y todas habían sido asesinadas. Las bestias no hacen eso, esas cosas las hacen los humanos, los humanos con maldad.
''Tú hiciste estas cosas, no puedes no recordar, algo debes decirme'' insistía el más calmo de los policías.
En realidad, siempre hay un policía bueno y otro malo, pero por alguna razón ellos creían que yo era más joven y que no era Ross, que les mentía sobre mi identidad. Fueron tan insistentes con el tema que en algún momento me puse molesto. En la estación había pasado seis horas viendo fotos una y otra vez, siendo acusado de que había hecho aquello y pensé que el primer abogado al que vi, entendería que yo no era capaz de hacer algo así.
''Chuck, tú hiciste eso'' espetó el abogado.
''No pude haberlo hecho jamás porque no recuerdo haberlo hecho''
''Que no lo recuerdes no significa que no lo hayas hecho'' dijo él.
''¿Y si soy inocente y me condenan por algo solamente por no poder recordar?
''Por eso estoy aquí'' dijo él.
Y recuerdo que me hizo muchas preguntas, más bien, fue bastante cuerdo en las preguntas. Aunque no dejaba de llamarme Chuck, cuando pudo hablar con una mujer vestida de blanco, que supongo que era médica psiquiátrica que podía ayudarle para el caso y mis periodos de amnesia, él cambió su postura al llegar y me preguntó quien era. Allí sentí por primera vez que se estaba tomando enserio que no era el culpable de las cosas que habían pasado y les dije, que yo me llamaba Ross.
Aunque también lo tuve que repetir en el juicio. No recuerdo exactamente como había pasado tan rápido desde la jefatura de policías al juicio, ni las charlas con mi abogado, pero algo me hacía sentir que él estaba de mi lado. Además, solía preguntarme mi nombre de seguido y cuando se lo confirmaba, él ayudó a subirme al estrado y a que le comentara al mundo que yo era Ross y que no tenía nada que ver con el tal Chuck.
El problema era las preguntas incesantes de la contraparte. Sugerían que estaba fingiendo y que en realidad yo sabía que era el tal Chuck. Pero mi abogado me había calmado un momento antes y me dijo que esto pasaría.
''No conozco a Chuck, así que por supuesto creo que tienen al hombre equivocado''
''¿Y quien eres entonces?'' preguntó ella.
''Ross'' le expliqué.
Mi abogado le señaló al juez con su dedo y sus cejas, intentando decir algo como ''se lo dije''.
''¿Y tú no estuviste en el crimen Ross? Cambio la pregunta señoría, ¿nunca estuviste en alguno, Ross?''
''No soy esa clase de personas''
''¿Y como son esa clase de personas, Ross?''
''Personas malas''
''¿Coincides conmigo entonces al decir que la persona que llevó a cabo lo que viste en las fotografías es una mala persona?''
''Sí'' digo honestamente.
''¿Coincides conmigo entonces si digo que una persona así debería estar en la cárcel?''
''Sí, por supuesto''
''Pero ese no eres tú, ¿verdad, Ross?''
Yo negué con la cabeza.
''No, yo no soy esa persona que buscan''
''¿Y porque crees que te acusan a ti, Ross?''
Llevé la mirada a un lado, no tenía respuesta alguna. Honestamente no sabía porque la policía me había interrogado a mi, ni porque tenía un abogado o porque estaba en un interrogatorio, estas cosas en realidad suceden cuando eres culpable, pero yo no recordaba haber hecho nada y la realidad es que no era algo propio de mí que hiciera algo como aquello de lo que se me acusara.
''No lo sé'' digo.
''Quizás porque eres Chuck'' insistió ella.
Negué con el ceño fruncido nuevamente.
''No, no soy Chuck''
''¿Y como es posible que tengamos aquí a Chuck, si tú dices ser Ross?
''Porque creen que me llamo Chuck, supongo...''
''No, eres Chuck porque así lo dice tu documento y tus huellas dactilares, que fueron encontradas en la escena del crimen. Tu no eres Ross, tú eres Chuck'' espetó.
''No, no...yo soy Ross'' volví a decir, pero ésto último significaba más para mí que para el resto.
Y luego, me fui. Ya no recuerdo más de aquello, lo último que recuerdo es una última charla con mi abogado en donde me dijo que habíamos ganado. Pensé que se debía a que eso significaba que se había demostrado que yo no era el tal Chuck, pero no, no significaba eso.