Me dijeron que escriba sobre esa noche, pero no estuve la noche en la que sucedieron los crímenes, ni tampoco estuve la noche de ningún delito que me nombraron, solo recuerdo haber hablado con mi abogado y él entonces me trataba como si fuera hombre, un hombre llamado Chuck. Comenzó a tratarme por mi nombre cuando habló él y cuando yo también hablé con la psiquiatra de aquel entonces, bueno, con una de ellas. Para aquellos días habían muchos psiquiatras dando vueltas queriéndome hablar, la prensa también escribía cartas buscando notas y en el juicio el estúpido abogado de la contraparte dijo que fingía, que montaba un espectáculo y aunque le pedí que me tratara como a una dama pero nadie me hizo caso. Siguieron refiriéndose a mí como un hombre, como el acusado hombre. Estaba enfurecida, sentía que vivía una vida que no era mía y que me desaparecía de a poco, entonces el juicio tomó otro giro cuando subí al estrado y conté sobre como entendía que funcionaban las cosas.
Les dije que yo me llamaba Denise, que no era el Chuck del que se referían y que no sabía lo que él había podido hacer, que solamente sabía que eramos muchos y que no todos teníamos el control siempre. Yo no conocía al tal Chuck como para asegurar que él hubiera ejecutado los crímenes que me acreditaba, solo conocía a la niña y era imposible que ella fuera a hacer algo como eso, pero sin embargo, conocía a Barry y él a mi parecer era el culpable de todo, porque cada vez que me despertaba y me decían que había hecho cosas que no había hecho, en realidad las había hecho Barry. Por supuesto no siempre fue así. No éramos tantos al principio ni tampoco existían tantos buscando la luz. Si las cosas marchaban mal para alguno, otro elegía tomar la luz para contrarrestar el daño. Pero todo fue perdiendo el sentido cuando fuimos más y algunos se quedaban tanto tiempo en la luz que los demás solo podíamos estar inconscientes, en la oscuridad, en la nada, dormidos, y luego cuando teníamos que lidiar con el mundo y tomábamos la luz, optábamos por no hacerlo, por años. Porque no sabíamos las cosas que enfrentaríamos allí afuera. Siempre habían problemas y yo buscaba vivir una vida tranquila, sin problemas. Cuando ganamos el juicio, sentí por primera vez que era el momento para quedarme por un tiempo, pero entonces comenzaron a buscar que pasara un tiempo en prisión preventiva, así que me fui. Le cedí la luz a Barry, pero él dijo que no era culpa suya que estuviera en la cárcel, que él no había hecho nada, así que le dio la luz a alguien más.
Ni siquiera recuerdo la última vez que tomé la luz con exactitud, creo haberla tomado por mi cuenta, y lo peor ya había pasado, pero una de las mujeres que me medicaban habló sobre que las personalidades debíamos fusionarnos y lo acepté, porque jamás pensé que estos momentos que tenía de lucidez me pertenecieran, ni que esta vida tampoco. No quería vivir mucho en la oscuridad ni tampoco en la incoherencia de existir una vida sin saber lo que había sucedido ayer o lo que sucedería mañana, si una parte de mí se dirigiría a un todo, quizás ese todo era preferible a la nada, a la soledad, que era lo que quedaba para algunos de nosotros.
Por eso escribo esto, porque quizás no vayan a conocerme nunca, pero soy Denise y tengo veinticinco años, me hubiera encantado estudiar medicina, tener hijos y un marido que todas quisieran tener y me envidiarían por ello. Porque quizás ésta sea la última oportunidad que tenga de dejar plasmado que si hubiera podido elegir prolongar mi existencia y en donde nacer, hubiera elegido otra cosa para mi vida, o para las pequeñas partes de ésta. Que no participé en nada de lo que se mee acusa, que tuve una bella madre a la cual admiraba y una hermana gentil. Me hubiera gustado tener dos hijos, Bella si era niña y Evan si era varón, me hubiera encantado tener la dicha de tener una vida creciendo dentro de mí. Admiraba a Frida Khalo, me hubiera gustado decir muchas cosas que la gente no sabe de mí, como aquellas veces que tomaba la luz solo para poder leer, aunque no podía leer demasiado antes de que me sacaran, pero pude leer el principito, el diario de Ana Frank y también la biblia y el corán. Alguna vez quise ser escritora, pero todo lo que comenzaba a escribir se perdía, lo único que me queda es esta carta, digo, sé con absoluta certeza que esta carta será parte de una historia, sé que mis palabras las estudiarán personas calificadas, sé que muchas de mis cosas, de las hojas de estas cartas que las hacen escribir a Chuck en realidad, también permitirán darme un lugar y estaré ahí, aunque nunca nadie me haya visto. Quizás nos verán como un fenómeno, pero no me importa, porque esta parte de la historia de Chuck, o yo, seguiré adelante en él, y una vez que me fusione con los demás, no existiré, pero una parte de mí quedará, porque Chuck no hizo nada malo.
Sobre Chuck, no sé como seguirá todo. Si la fusión que recomendaron se lleva a cabo como debería, entonces estaría con él en sus problemas. Pero al menos eso sería peor que solo ser una personalidad que toma lugar sin servir para nada y que no vive si Chuck no lo hace. Existen doctores detractores que no creen que la fusión de personalidades múltiples en realidad funcione, pero Chuck tiene una psiquiatra especial, y ella confía en que lo logrará, tiene fe en Chuck y en parte, en nosotros, los que vivimos en su mente. Y quizás de ser posible, aunque crean que no lo es, si funciona, quiero que sepan que esto soy y que las personalidades que se rehúsen a fusionarse intentaré convencerlas, porque vivir una vida entera de consciencia pero estando allí es mucho mejor que solo unos segundos de existencia, así que si Chuck se cura, ojalá me lea y sepa que viví dentro de él, aunque no se si se lo dejarían. Pero que aunque no lo conozca, no importa, ojalá él lo sepa, que existí. Sé que el tiempo es efímero y creo que este es el final de mi historia, pero no tengo miedo de irme. Sé que seguiré aquí de alguna manera. Espero que Chuck vuelva a tomar la luz u haga su camino en paz, que no se deje guiar por las voces de los demás, porque sé que hay personalidades que no conozco y sé lo que dicen, pero si él es como yo, sabrá que hacer.