Día 9 Soy una niña, una niña con la apariencia de una muñeca de porcelana, toda delicadeza y belleza. Tengo un vestido blanco abombado y unos zapatos con medias con flecos, dos coletas en mi cabeza y mi insistencia por ver algo es lo que siento. Estoy caminando por el pasto, la intensidad del azul del cielo me sorprende. Así como la calidez de la mano que sostiene la mía, es la de un hombre. —Princesa vamos con calma que tu regalo no se irá a ninguna parte. —¿Qué es? ¿Qué es papá? — pregunto con voz infantil. —Mira hacia allá — me señala la mano libre del hombre. No puedo divisar su rostro pero sí la dirección que me señaló, era un pony marrón y con una larga cola abundante. Corro hacia él y lo acarició en risas. Soy feliz, tan feliz y mucho más cuando papá me alza para montarm

