Día 3 Al abrir los ojos en el tercer día, esta vez sí en sabanas de seda o como se llame este glorioso material, lo hice más aterrizada en este disparate. Las cosas iban más o menos así: - Era Irene Parker. Tenía 22. Al parecer tenía una reputación negativa. - Estudiaba Administración de empresas. Al parecer no era buena estudiante. - Tenía un padre, una madre y una hermana. Al parecer los tres me detestaban. - Conocía a Antonio. Al parecer no me soportaba. - Algo me había pasado, un accidente o algo. Al parecer casi muero. - Y tenía las muñecas cortadas. Al parecer intenté suicidarme o autolesionarme. Otros datos que no podía dejar de mencionar era que era bastante adinerada, pero controlada por mi familia. Bastante perfecta po

