Pov: Alexander Reed. ¿Qué clase de mujer acabo de contratar para confiarle la seguridad de mi hija? Desde el instante en que cruzó la puerta con esa expresión entre confundida y decidida, supe que algo no encajaba. Pero jamás imaginé que soltaría semejante disparate. ¿Fetiches sexuales? ¿En serio? Me llevé una mano a la frente. No podía creer lo que acababa de escuchar. Está loca. Completamente fuera de sus cabales. Y sin embargo… ahí está. Caminando por mi casa, cargando a Amelia como si ya fuera parte del mobiliario familiar. Una mezcla de desfachatez, ternura y caos. Esa mujer es un riesgo con piernas. Un riesgo que, por alguna extraña razón, necesito. Porque la verdad, por cruda que sea, es que no puedo con todo. Amelia necesita algo que yo no puedo darle. No hablo de pañales o

